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Sara, la niña de nueve años que nació siendo Hugo

Cuando, al nacer, sus padres la llamaron Hugo, ella todavía no podía decirles que se habían equivocado. Vale que era un niño, pero no se trata de lo que se ve, si no de lo que se siente. Y, con un año y medio, no hicieron falta palabras para dejar claro que él se sentía una niña. Su madre, Cristina, cuenta que a esa edad ya empezó a ponerse sus zapatos, su ropa y a preferir jugar con muñecas. En ese momento sus padres entendieron que no se trataba de una fase, que su hijo quería ser una hija: Sara. Fue entonces, cuando empezaron a aceptarla como tal y a ayudarla en su proceso. El pasado verano, de vacaciones en Portugal, dejó de ser una niña solo en casa y salió a la calle como se sentía. A partir de ese momento comenzó su tránsito social y Sara comenzó a hacer vida de niña también fuera de casa. Como ella más de cien menores viven este proceso de externalización, aunque los casos de transexualidad infantil en España superan los setecientos. A Sara aún le queda un largo camino. Para el cambio de nombre y género en el Registro Civil hace falta una sentencia judicial a su favor, además de varios informes de pediatras y psicólogos.