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Ruanda pide explicaciones a Reino Unido por la detención de su jefe de Inteligencia

El Gobierno de Ruanda ha reclamado explicaciones a Reino Unido por la detención en el aeropuerto londinense de Heathrow de su director de Inteligencia, Karenzi Karake, reclamado por España por crímenes de guerra.

Karake, de 54 años de edad, es el director general de los Servicios de Seguridad e Inteligencia Nacional de Ruanda y fue detenido el sábado en Heathrow, según ha señalado la Policía británica. Permanece bajo custodia y comparecerá ante un tribunal el próximo jueves.
"Estamos tratando este tema con el Gobierno de Reino Unido", ha explicado el ministro de Justicia ruandés, Johnston Busingye, en unas declaraciones publicadas por el diario 'New Times'. "Responderemos en los tribunales. Hemos pedido una explicación a Reino Unido sobre este tema", ha afirmado.
El embajador de Ruanda en Reino Unido, William Nkurunziza, ha afirmado, en declaraciones a la BBC, que los cargos presentados contra Karake en 2008 en España tienen "motivos políticos".
En 2008, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu acusó a Karake y a otros 40 altos y ex altos cargos militares de Ruanda por delitos de genocidio, crímenes de lesa humanidad y terrorismo.
En su auto de procesamiento, el juez Andreu indicó que en la década de los noventa más de cuatro millones de ruandeses fueron asesinados o desaparecieron "en el marco de un plan de exterminio por razones étnicas y políticas".
Esta estrategia culminó con la invasión y conquista de la República Democrática del Congo. Las víctimas --dijo el magistrado-- eran su mayoría refugiados hutus ruandeses y población civil congoleña, también de la misma etnia.
Entre las víctimas del genocidio se encuentran nueve españoles, víctimas de las matanzas que se prolongaron desde 1994 hasta el año 2000. Sus muertes se produjeron en campos de refugiados, donde trabajaban y "denunciaban los abusos sufrían los desplazados de guerra", especificó el auto.
Seis de las víctimas eran religiosos y otros tres trabajaban para la ONG Médicos del Mundo. Todos ellos murieron a manos de miembros de la organización político-militar Ejército Patriótico Ruandés/Frente Patriótico Ruandés (APR/FPR).