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Silbidos y gritos de "Zapatero, dimisión" en el desfile militar de la Fiesta Nacional

La legión en el desfile militarCNN+
Un año más, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido recibido con silbidos y gritos pidiendo su dimisión a su llegada a la Plaza de Lima para asistir al desfile militar con motivo de la Fiesta Nacional, poco antes de que hicieran su entrada los Reyes, Don Juan Carlos y Doña Sofía, para presidir la parada, en la que participan más de 3.000 militares, 153 vehículos y unas 50 aeronaves.
El jefe del Ejecutivo hizo su entrada en la céntrica plaza madrileña pasadas las 10.30 horas, pero desde las 10.00 horas se pudieron escuchar gritos y abucheos.
Los silbidos procedentes del público situado en las inmediaciones de las tribunas de autoridades e invitados fueron más fuertes cuando el narrador pronunció su nombre al anunciar que recibía a los Reyes, e incluso se mantuvieron en el momento en el que Zapatero procedía a saludar a Don Juan Carlos y Doña Sofía, y hasta que sonaron los primeros acordes del himno nacional. Ya es el quinto año consecutivo en que Zapatero es recibido de esta forma en la Fiesta Nacional.
El rey don Juan Carlos ha lamentado que se hayan producido abucheos al jefe del Gobierno, máxime cuando algunos de ellos coincidieron con momentos solemnes como el homenaje a los caídos.
En una conversación informal con periodistas durante la recepción posterior al desfile en el Palacio Real, don Juan Carlos ha confesado que no le gustan estos comportamientos y ha animado a cuidar la Fiesta Nacional.
En la misma línea, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha comentado respecto los abucheos dirigidos hacia él por una parte del público que asistió al desfile, que es lo de "siempre" y forman "parte del guión" de este día, en el que algunos ciudadanos aprovechan la cercanía del Ejecutivo para expresar su crítica.
Montilla asiste al desfile
Este año han acudido al desfile los presidentes de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; Cataluña, José Montilla; Castilla-La Mancha, José María Barreda; Extremadura, Guillermo Fernández Vara; Galicia, Alberto Núñez Feijóo; Navarra, Miguel Sanz, y Cantabria, Miguel Ángel Revilla, así como el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas.
También se encuentran en las tribunas de autoridades el presidente del Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Dívar, la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, y los presidentes del Senado y el Congreso, Javier Rojo y José Bono.
Los Reyes y los Príncipes, acompañados por la Infanta Elena y los Duques de Palma, saludaron a su llegada al jefe del Ejecutivo, a la ministra de Defensa, Carme Chacón, y otros miembros del Gobierno.
La bandera llega desde el cielo
Tras el saludo, el Rey, ataviado con el uniforme de capitán general del Ejército de Tierra, recibió honores de la Guardia Real y pasó revista antes de situarse con el resto de la Familia Real y el Gobierno en pleno en la tribuna de autoridades.
Los actos comenzaron con el izado de la bandera nacional, que fue llevada hasta la céntrica plaza madrileña por un equipo de la Patrulla Acrobática Paracaidista del Ejército del Aire que se lanzó desde el aire, desde un avión C-212 de la Fuerza Aérea. La llegada de la enseña dio paso al homenaje a los que dieron su vida por España.
El desfile de la crisis
La parada militar se desarrolla este año con la participación de más de 3.000 militares, casi un millar menos de miembros de las Fuerzas Armadas que el año pasado. Frente a los más de 4.200 militares, 209 vehículos y 58 aeronaves del año pasado, en esta edición desfilan algo más de 3.000 militares, 153 vehículos y 50 aeronaves ante la tribuna de autoridades, situada en la Plaza de Lima por segundo año consecutivo.
En este sentido, el Rey ha señalado que la parada militar le pareció corta y tranquila, acorde con la situación económica del país, ya que se ha reducido el número de personas y medios que participan, pero suficiente para mostrar el potencial de las Fuerzas Armadas españolas.
El desfile militar ha comenzado con la sección de motos de la Guardia Real, acompañada por el Mando y Estado Mayor de la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra (Bripac), la unidad actualmente desplegada en Afganistán, la unidad de veteranos de los tres ejércitos y de la Guardia Civil, y la unidad de reservistas voluntarios.
Seguidamente, la agrupación motorizada ha pasado frente a la tribuna de autoridades y el Ejército de Tierra ha exhibido el personal y los medios de los Regimientos de Artillería Antiaérea 71, 72 y 74 y del de Artillería de Campaña número 63, entre otras unidades. También han participado en este bloque la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Guardia Civil, con el Seprona incluido.
A partir de este momento se han intercalado los desfiles terrestres y aéreos. Por el Paseo de la Castellana pasan los medios acorazados encabezados por el Regimiento de Infantería Acorazado Alcázar de Toledo 61, que está acompañado por el de Infantería Mecanizada Asturias y por la Brigada de Caballería Castillejos II, con sede en Zaragoza, así como una unidad del Tercio de Infantería de Marina.
Por el aire, desfilan las 50 aeronaves de los ejércitos de Tierra, del Aire y la Armada. Hacen pasadas los cazabombarderos F18, Mirage F1, F5 y Eurofighter, los aviones de transporte C295, el reabastecimiento en vuelo Boeing 707 y aviones especializados en extinción de incendios CL215 Canadair, los "apagafuegos"'.
También los aviones Harrier de la Armada y los helicópteros navales SeaHawk, los helicópteros de transporte Cougar y Chinook y el de combate Tigre del Ejército de Tierra.
El desfile a pie
La última parte de la parada militar cuenta con un batallón de la Guardia Real, que da paso a las banderas y estandartes de todos los que han desfilado y a los alumnos de las escuelas militares de los ejércitos y de la Guardia Civil.
Como colofón desfilan las unidades que más visión tienen para la sociedad, porque son las que participan en misiones en el exterior o en acciones más cercanas con los ciudadanos.
La segunda agrupación a pie está formada por un batallón mixto de la Armada con infantes de Marina, una compañía de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y las unidades de paso específico, el Tercio Duque de Alba de la Legión, con su rápido avance a 160 pasos por minuto, y los Regulares de Ceuta y Melilla, que vielven a mostrar su característico uniforme con aires arábicos y su lenta cadencia de desfile, a 90 pasos por minuto.
Cierran el desfile las unidades a caballo de la Sección Hipomóvil de la Guardia Real y el Escuadrón de Sables de la Guardia Civil, antes de que una unidad de la Armada arríe la bandera nacional que presidirá la parada.
Al finalizar el desfile, los reyes don Juan Carlos y doña Sofía ofrecen en el Palacio de Oriente la tradicional recepción con motivo del Día de la Fiesta Nacional.
Ausencia de la bandera de Venezuela
La bandera venezolana no desfiló por el Paseo de la Castellana en la parada militar conmemorativa del Día de la Fiesta Nacional junto con las otras enseñas de países iberoamericanos, aunque inicialmente estaba previsto que lo hiciera. La ausencia se debió al parecer a una "indisposición" de última hora del abanderado.
El desfile militar de este año, presidido por los Reyes, homenajeaba a varios países iberoamericanos que celebran sus bicentenarios de independencia: Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Paraguay, Venezuela, Bolivia y México.