¿Aún no eres cuatro? Únete ya | Iniciar sesión

Nuevo reto para nuestra Supernanny. Un pequeño de cuatro años que hace lo que quiere. Miguel, a tan temprana edad, ya es capaz de manejar a sus padres a su antojo. El nivel de exigencia es absoluto y el pequeño, que es muy inteligente, consigue con sus tretas que Marta y Miguel, los papás, estén constantemente pendientes de él. Las comidas resultan imposibles, pero la preocupación mayor de los padres es otra. El niño ha añadido, a su ya amplio vocabulario, una enorme batería de insultos y decirlos de forma encadenada se ha convertido en su mayor afición.
Las rabietas y los gritos son constantes. Una de las estrategias diseñadas por Rocío Ramos Paúl para lograr acabar con este problema de rebeldía ha consistido en premiar las conductas adecuadas del pequeño e ignorar las inadecuadas. Tras el paso de nuestra Supernanny por la casa, el comportamiento del pequeño ha mejorado, ha reducido el amplio número de insultos y palabrotas, y se ha reconducido la alterada situación familiar.


Una empresa de 