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Detrás de la copa

El especial de REC, Detrás de la copa, nos enseña la trastienda de un gran evento deportivo
"Esto es mu´grande, quillo", le dice el capitán del Sevilla Palop a Jon Sistiaga en el ascensor que les sube al palco del Camp Nou. Allí le espera el Principe Felipe para entregarle la Copa del Rey.
El especial de REC, Detrás de la copa, nos enseña la trastienda de un gran evento deportivo. Los cuatro reporteros del programa retratan el trabajo callado y discreto de cientos de personas que hacen posible que el resto del país pueda ver el partido tranquilamente desde su sillón.
La final de la Copa del Rey de fútbol congregó el miércoles en Barcelona a 98.000 sevillanos y madrileños. Asistieron Príncipes, ministros, presidentes autonómicos, alcaldes... Se movilizaron Mossos, guardias urbanos, policías, guardias civiles, y 1.200 agentes de seguridad privada. Se sirvieron 20.000 bocadillos de salchichas en 15 minutos de descanso.
Barcelona fue partida por la mitad para evitar que las aficiones se encontraran, mientras se buscaba aparcamiento para 500 autobuses y se gestionaba la llegada de 20 trenes de AVE y más de 20 vuelos charter a terminales diferentes. ¿Quién organiza todo eso? ¿Quién tiene la última palabra en el estadio? ¿Quién es la persona que puede decidir suspender el partido por una amenaza creíble o un incidente grave?
Rec sitúa sus cámaras en esa parte del partido. En la que no se ve. En el coordinador de la federación española de fútbol que realiza la cuenta atrás para que suene el himno al entrar el Príncipe en el Palco, en los agentes de los Mossos que rastrean las alcantarillas del campo en las horas previas al evento, en la empresa que prepara el catering para alimentar a esas casi 100.000 personas, o en la visión personal de un árbitro que juega el último partido de su vida y quiere despedirse con elegancia.
La capilla del Camp Nou es visitada por varios jugadores antes del encuentro mientras que los utilleros se aplican en complacer las manías de algunos de ellos, ya sean las espinillas con estampas de la virgen de un jugador del Atleti o la musica hip-hop que reclaman algunos jugadores africanos del Sevilla.
"Al final, de cada 100 personas que vienen al estadio, una quiere ver fútbol, otra quiere ver goles, y 98 quieren ver ganar a su equipo", dice Miguel Ángel López, delegado de la Federación de fútbol.