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Viven en furgonetas, casas okupas o hacinados en garajes: los trabajadores de Ibiza no pueden pagar un alquiler

Para casi todo el mundo, Ibiza es un paraíso de aguas verdes, diversión y comodidades. Lo es para aquellos que van de vacaciones pero, para los trabajadores que residen en la isla o dan servicios a los turistas en temporada alta, tener una vivienda digna es una misión imposible. Una sola habitación puede llegar a costar 900 euros, por lo que , con un sueldo medio de 1300 es inviable adquirir un lugar donde dormir. Muchos currantes se ven obligados a vivir en caravanas, furgonetas o casas okupas durante todo el año.

Esta empleada de un hotel de Ibiza nos ha abierto las puertas de su casa: una furgoneta. Su sueldo (1400 euros al mes) no le permite adquirir una vivienda digna, dado los precios desorbitados de los alquileres y la compraventa de la isla. Vive todo el año dentro de este vehículo , donde ha habilitado una cama, una cocina y una ducha solar para ella sola.
Los turistas, en hoteles de lujo; los empleados, en casas okupas
Y no es la única que vive en unas condiciones similares. Frente a los millones de turistas que disfrutan de sus vacaiones, muchos otros trabajadores se ven obligados a ocupar casas vacías para poder sobrevivir en la isla. Las cámaras del programa han grabado una habitación improvisada en el garaje de un edificio, impropia de alguien que tiene un sueldo con el que podría vivir en cualquier otra ciudad.
"Si te quieres duchar lo mejor es que te apuntes a un gimnasio"
Las caravanas son otra alternativa a las viviendas pero, en este caso, sólo se pueden comprar. Y ojo a los precios: una caravana con un váter portátil y sin ducha cuesta algo menos de 3000 euros. Una caravana más grande (en la que suelen convivir 4 personas) está alrededor de los cinco mil. A los que la alquilan sin ducha les aconsejan apuntarse a un gimnasio donde poder bañarse.
Hacer negocio de una situación desesperada
Ante tal precariedad hay quien sabe hacer negocio. El programa ha entrevistado al dueño de una casa que él mismo ha convertido en hotel con 110 vacantes, donde una cama cuesta 350 euros. Los empleados de la isla, tanto temporales como los anuales, comparten cuartos, baños y cocinas, pues es el único modo de poder dormir bajo techo.