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Iker Jiménez: “En el Cristo del Otero sentí un escalofrío por su historia”

El Cristo del Otero, en Palencia, fue erigido por Victorio Macho y domina toda la ciudad. Este escultor, hoy ya prácticamente olvidado, le dio un tono entre cubista y egipciaco. Se basó en las imponentes figuras de las deidades del país del Nilo. Desde 1931 vigila y protege la ciudad de Palencia y le acompañan muchas historias milagrosas y dramáticas. Este Cristo impresiona “como pocos en el mundo” y está a la altura del de Río de Janeiro. En la ermita, que se encuentra a sus pies, cuenta con una historia muy antigua. Un ermitaño y su familia fue asesinado allí mismo y años más tarde sucedió lo mismo.