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¿Quién puede temer a un simple muñeco?

La pediofobia es el miedo que nos producen los muñecos autómatas, los de ventrílocuos, por recordarnos a niños muertos. Y muchos de ellos recorren la historia junto a macabras referencias de muertes, suicidios y esquizofrenias. Algunos de ellos, lejos de divertir y asombrar, han provocado pesadillas y forman parte de truculentas leyendas urbanas. El misterio de la ventriloquía ha fascinado a los pueblos desde antiguo; ¿son las voces de los espíritus las que oímos saliendo de boca de los muñecos?



Como homenaje a Chicho Ibáñez Serrador, el creador de la mítica serie "Historias para no dormir" (1966-1982), el muñeco de ventrílocuo Freddie ha hablado en el programa. Un muñeco que en su día aterrorizó a media España. El episodio en concreto se centraba en una compañía de variedades a la que se sumaba un ventrílocuo con Freddie. 

El recorrido por los primeros ventrílocuos puede resultar escalofriante. El muñeco Edgar y su operador McCarthy daban verdadero miedo a los espectadores, Edgar les resultaba un muñeco muy real que terminó despertando la leyenda de que su dueño encontró un niño muerto en la maleta donde lo guardaba en lugar de él. Por aquel entonces, se creía que los muertos se quedaban en el estómago de las personas que realizaban las ventriloquías, y por eso se decía que podrían tener cierto contacto con los muertos. Se dice que estas personas fueron muy perseguidas e incluso quemadas en la hoguera por brujas.
Es uno de los casos más terribles de la ventriloquía. El muñeco Frank Byron fue requisado por la policía porque en uno de sus espectáculos en el teatro, al sacar a tres mujeres como voluntarias, murieron sin saber por qué. Otros muñecos como Happy y la Mujer Autómata, hacían que las personas abandonaran el teatro por ataques de ansiedad y de pánico, al creer que los espíritus podían poseer la figura de los muñecos.

Y además, vuelve a ver el programa del último domingo, vídeo a vídeo, en nuestra videogalería.