Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

'Cuarto Milenio' destapa la corrupción y la falsedad en informes científicos

Muchos son los casos en lo que se ha destapado que había falsedad en informes científicos sobre temas que no beneficiaban nada a las grandes industrias. Petroleras o tabacaleras son algunas de éstas, que pagaban a científicos para que crearan estudios falsos sobre los beneficios del plomo, o del tabaco, en estos casos. El cambio climático o el debate entre el azúcar o los edulcorantes también son asuntos en el punto de mira de las investigaciones.

Grandes científicos negaron el cambio climático a cambio de dinero
Tras el anuncio de que 2016 será el año más caliente de la historia, pocas personas dudan que el cambio climático exista. Al parecer, muchos científicos negaron el cambio climático a cambio de importantes cantidades de dinero. Además, Greenpeace descubrió que respetables catedráticos, de prestigiosas universidades, estaban dispuestos a poner sus trabajos a sueldo del mejor postor para negar que las emisiones de carbono no tuvieran algo que ver con ese cambio climático.
Las tabacaleras pagaban a científicos para negar los perjuicios del tabaco
Hoy en día, no hay dudas de que el tabaco genera una serie de perjuicios importantes para la salud, pero esto no siempre ha sido así. En 1977 se descubrió la “Operación Bershire”, mediante la que los responsables de las tabacaleras más importantes del mundo se reunieron en secreto para hacer un frente común y pagar a científicos para que los estudios negaran que el tabaco tuviese algo que ver con las enfermedades pulmonares o cardíacas. Luego les pidieron que minimizasen esos efectos y a continuación, que dijeran que tenía algunos beneficios.
Gasolina con plomo, un peligro para la salud humana mantenido hasta los años 70
Clair Patterson, geoquímico estadounidense, era contrario a la utilización de plomo en la elaboración de combustibles. Inició una cruzada para que se prohibiera el aditivo del plomo, pero se encontró con un gran enemigo, el Dr. Robert Kehoe, un toxicólogo defensor de la inocuidad del plomo. Kehoe era el médico que patrocinaban las compañías petrolíferas que estaban interesadas en meter ese aditivo y consiguieron hacer el vacío a Patterson, no le otorgaron el Nobel y le echaron de la universidad donde trabajaba. No obstante, Patterson siguió luchando y consiguió que esta sustancia se prohibiera.