Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

I. Villa: "Antes del atentado soñaba que unas sombras nos perseguían para mutilarnos"

Hombres sin rostro les perseguían, a ella y a su madre, para acabar con ellas, es la escena que una y otra vez soñaba Irene Villa las semanas antes de sufrir el brutal atentado. Una premonición que le acompañó en los días previos a la explosión de la bomba que la mutiló de cintura para abajo. Irene relata como ese fatídico 17 de octubre del 1991 sintió que dejaba de vivir, da detalles nunca antes descritos de sus sensaciones, lo que vio y sintió esas horas en las que estuvo en el otro lado y finalmente cuenta como regresó en una historia única de superación personal.

Unos días antes del brutal atentado que sufrió, perpetrado por la banda terrorista ETA, Irene Villa tuvo una serie de sueños que le hicieron presagiar lo que le iba a ocurrir aquel 17 octubre d 1991.
“Fue una sensación horrible que no quería contar, primero, porque no entendía de dónde venían esas imágenes oscuras, de hombres sin rostro que nos perseguían a mi madre y a mí y que nos querían mutilar. Varios sueños en los que nos perseguían personas que no se les veía la cara, completamente de negro, y que nos alcanzaban al final. Mi madre y yo somos alcanzadas y puestas en una mesa como de quirófano en la que no nos iban a hacer nada bueno… y ahí ya me despertaba”, cuenta Irene Villa.
Según la joven tras el atentado se vio muerta y  vio y sintió cosas que jamás olvidará entre ellas como regreso del más allá y consiguió salir adelante: “Después de esos sueños, te despiertas y ves que estas entera  y que tu madre está bien y das las gracias porque estas entera, las gracias porque tengo piernas, las gracias porque tengo brazos… y justo al poco tiempo, me lo quitan y ahí es cuando tuve una crisis de fe importante pero luego, afortunadamente, recuperé toda esa fe. Mantuve la esperanza y descubrí que la vida te recompensa si sigues luchando”.
“La clave para salir adelante fue muy sencilla para mí: En lugar de pensar ‘fíjate lo que me ha pasado no tengo piernas, ¿cómo voy a afrontar mi vida?’,  pues en lo que me centré y hacía lo que dirigí mi atención y mis ganas fue a recuperar el curso. Tu vida es hacia donde tú la enfocas, si la quieres poner en el dolor, en la rabia, en lo que has perdido pues tu vida será muy dramática, pero si pones el foco en lo que quieres conseguir, en tus metas, en las cosas positivas… al final piensas, ‘pero si aquí no ha pasado nada”, finaliza Irene.