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El cierre: 'Sistema buenista'

Tenemos la fortuna de que en este espacio del final de ‘Cuarto Milenio’ podemos hablar con absoluta sinceridad y libertad. Eso sigue siendo un premio y algo insólito quizá. Les diré que habitualmente en estas palabras que les envío y que recorren el espacio de las ondas, siempre intenta haber un poco de esperanza y positividad. Sea cual sea el tema. Para eso se reflexiona, para intentar mejorar y ver las cosas siempre con la botella medio llena. Pero últimamente es muy complicado. Habrá que hacer el esfuerzo porque estamos asistiendo a un auténtico festival infernal. Lo que está ocurriendo y lo que en las noticias de nuestros medios de comunicación nos dejan asombrados y realmente nos percatamos de la profundidad y del sentido hondo de todo lo que está pasando. Seguramente si nos lo hubiesen dicho hace unas décadas nadie lo hubiese creído. Violadores, psicópatas, personas que se sabe que no son reinsertables bajo ningún concepto, que se sabe científicamente. A veces hay verdades que parece que no quieren ser escuchadas.
Contrasta todo esto con una sensación que no deja de ser misteriosa, de dónde vendrá esa especie de buenísimo y de comprensión de la persona que conscientemente ha querido despojarse de cualquier condición de humanidad. Es curioso, damos humanidad a aquellas personas que optaron libremente y a veces en actos sucesivos por convertirse en auténticos monstruos. Es curiosa la reacción porque muchas veces algo habrá ocurrido, problemas en la infancia, falta de dinero, etc. Yo he escuchado algunas cosas estos días que me ponen los pelos de punta en un tema tan horrendo.
Hay en diferentes ciudades de España auténtico pánico, también es verdad que se está hablando mucho de ello y pocas personas entienden lo que de verdad está ocurriendo. ¿Cómo es posible que la justicia y las leyes se den tanta prisa para algunas cosas y tan poca para otras? ¿Cómo es posible que cuando alguien tiene un problema sea del tipo que sea tenga que sufrir años de circunstancias y procesos a paso de tortuga? Las excarcelaciones que estamos viendo están generando terror por lo que subyace en todo esto y porque observamos comportamientos como nunca antes. Cada uno puede tomar la opinión que quiera. Por desgracia en nuestro país las opiniones siempre se toman en dos esferas y en dos políticas.
Yo creo que el mal, como tema, tendremos que tratarlo en alguna ocasión. Hay personas que tienen el mal, que son malignas de verdad. Y por mucho que el sistema buenísta que hemos construido intenta ver ese otro lado, no existe el otro lado. ¿El psicópata nace o se hace? ¿Por qué a uno le toca ser psicópata? ¿Lo hace conscientemente? ¿Es un proceso gradual en la vida? Lo que saben los científicos es que el peligro es latente e inmediato. ¿Es posible que en una sociedad madura como esta se deje a personas sin ningún control y se acuda a las leyes como algo imposible? ¿El ciudadano dónde queda? ¿Alguien se preocupa de verdad de la víctima? ¿Alguien cuando habla de leyes y buenísmo y de que hay que reinsertar ha pensado en algún momento en lo que es que alguien te arrebate la vida conscientemente e incluso disfrutando de ello?
Hay cosas que no queremos ver y las apartamos. Pero estos monstruos nos recuerdan que los viejos fantasmas no están muertos y que el mal convive con nosotros. Quizá el único aprendizaje positivo es que tenemos que mirar más hacia la luz y creer en el bien y combatir con más fuerza el mal. El mejor amigo de lo diabólico que existe, y no hablo de una cuestión religiosa sino de energías muy profundas que mueven el mundo.  Quizá lo que hay que hacer es no justificarlo.
Me quedo asombradísimo  primero con lo que ocurre, con estas imágenes, con estas caras, con la falta de consciencia absoluta. Hay frases que no puedo olvidar como la del asesino de Anabel Segura que decía que fue un negocio que salió mal y que él ya ha pagado. O frases como la de la madre de Asunta, que decía que su hija le molestaba y le hacía la vida imposible. Es todo un delirio. El mal debe existir, no lo entendemos pero ¿hay alguna forma de combatirlo?
Esto choca de lleno con la idea que hemos hecho de la sociedad en la cual hasta el más absoluto monstruo intentamos verlo con un poco de humanidad. ¿Eso es lo correcto? Siento que hay una distancia enorme entre las leyes y los conceptos globales de justicia y humanidad. Lo que le pasa a una niña que le rasgan el cuello y la matan y la violan. La soledad que tiene que sentir una persona cuando la secuestran y la matan.
Todo eso no queremos verlo, da la impresión que en nuestra sociedad de eso no se quiere hablar. Pero sí habla de intentar recuperar a personas que por lo que yo sé, y he hablado con varios científicos, no se pueden recuperar. Es un terrible misterio que no gusta pero está. Les propongo que la semana que viene concentremos a varios especialistas que nos digan por qué de este mal demoníaco.
¿Por qué nos asombra tanto a las personas que creemos no tener ese mal? ¿Cómo es posible que convivan con nosotros ciudadanos figuras que no distinguiríamos? ¿Qué tienen dentro? ¿De dónde viene eso? ¿Lo estamos haciendo bien? ¿La sociedad lo está haciendo bien? ¿No les da la impresión de que se mira a otro lado? Vamos a intentar resolverlo, por eso les digo que esta noche no tengo argumentos especiales para darles esa luz y ese entusiasmo. El misterio de la vida es hermosísimo y es lo más milagroso que conozco. Quizá entendiendo que  la vida es realmente sagrada comprendamos que quién arrebata la vida conscientemente no puede tener nunca nuestro perdón. Yo pienso así.
Hasta dentro de siete días amigos…