¿Cómo mover palas de molinos gigantes entre las calles de una ciudad?

Así se mueven las palas de molinos gigantes entre las calles. Noticias Cuatro
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La guerra en Europa ha puesto de relieve una lección clave: la necesidad urgente de reducir la dependencia del petróleo. En este contexto, España se ha consolidado como uno de los países con menor coste de electricidad en el mercado mayorista europeo gracias al impulso de las energías renovables. Otra cosa, es que esos precios aumenten al consumidor debido a impuestos.

Uno de los mayores desafíos es el transporte de las palas de aerogeneradores, estructuras colosales que pueden alcanzar los 85 metros de longitud y pesar hasta 27 toneladas. Su traslado por carretera, especialmente a través de pueblos con calles estrechas.

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A simple vista, parece una misión imposible: cómo hacer pasar una estructura de semejantes dimensiones por vías de apenas 12 metros de ancho sin provocar daños. La clave está en la ingeniería. Los equipos especializados elevan las palas durante el trayecto, reduciendo así su longitud efectiva a nivel del suelo y permitiendo maniobrar en espacios reducidos.

El convoy avanza lentamente, los 20 kilómetros que tiene hasta su subida en las montañas se necesitan siete horas. Cada curva, cada desnivel y cada obstáculo requieren una planificación milimétrica. Ingenieros diseñan previamente la ruta, estudiando todos los puntos críticos.

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Pero tampoco se pueden llevar erguidas todo el tiempo. En zonas con tendidos eléctricos o cables, las palas deben bajarse para evitar daños. Además, el transporte exige un equilibrio perfecto. El camión debe mantener la carga nivelada en todo momento; cualquier desequilibrio podría provocar un vuelco. Un anemómetro instalado en cada pala mide su intensidad constantemente.

Las dificultades no terminan en la ciudad. El destino final de estos gigantes suele estar en zonas montañosas, donde el viento es más fuerte y constante. Para superar pendientes pronunciadas, los camiones requieren el apoyo de otros vehículos tractores. Los remolques también son especiales: mientras uno convencional tiene cuatro ejes, estos pueden contar con hasta doce para soportar el peso y garantizar la estabilidad.

Uno de estos despliegues se desarrolla en el norte de Portugal, en la región de Tâmega, donde Iberdrola construye el mayor parque eólico del país. El proyecto, con una inversión cercana a los 350 millones de euros, contará con 38 aerogeneradores de última generación, cada uno con una potencia de 7,2 megavatios, lo que suma un total de 274 MW, (Iberdrola) comparables a algunos de los mayores iconos arquitectónicos.

El parque, dividido en Tâmega Norte y Tâmega Sur, generará unos 601 GWh anuales, suficiente para abastecer a alrededor de 128.000 hogares —una ciudad del tamaño de Valladolid— y evitar la emisión de más de 230.000 toneladas de CO₂ cada año. Además, se integrará en un innovador sistema híbrido que combina energía eólica e hidroeléctrica, aprovechando infraestructuras ya existentes para mejorar la eficiencia del sistema eléctrico.  Para tener energía barata no basta que sople el viento hay que subir a buscarlo.