Multas

Usar el móvil en un semáforo en rojo: la multa de 200 euros y la retirada de 6 puntos

El principal riesgo es la pérdida de atención y el retraso en la reacción. Freepik
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Muchos conductores piensan que hay alguna especie de “vacío legal” cuando el coche está detenido en un semáforo en rojo. Esto puede parecer lógico, si el vehículo no se mueve, ¿por qué no mirar un mensaje rápido o responder una llamada? No obstante, la normativa de tráfico en España es clara: utilizar el móvil en un semáforo en rojo puede costar 200 euros y la retirada de 6 puntos del carné.

La Dirección General de Tráfico ha insistido en varias ocasiones en que este gesto, tan común como peligroso, está considerado como una infracción grave, incluso cuando el coche está detenido momentáneamente. Es esta confusión, la que está detrás de muchas sanciones.

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En un semáforo en rojo se sigue conduciendo

El punto más importante para entender esta normativa es que aunque el coche esté parado en un semáforo, legalmente se sigue conduciendo. Esto se debe a que el vehículo no está estacionado ni detenido de forma definitiva, se encuentra en una detención momentánea dentro del tráfico. Por lo que, todas las normas de conducción siguen siendo aplicables.

De esta forma lo recoge la normativa tras la reforma de la Ley de Tráfico de 2022, que endureció las sanciones relacionadas con el uso del móvil. Desde entonces, no solo está terminantemente prohibido utilizar el teléfono, sino también sujetarlo con la mano mientras se conduce aunque no se esté interactuando con él.

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En este sentido, utilizar el móvil en un semáforo en rojo no es una excepción, sino exactamente el mismo comportamiento que hacerlo en marcha.

Una multa de 200 euros y 6 puntos del carné de conducir

La sanción por utilizar el móvil al volante está perfectamente definida en la normativa española. Esto conlleva una multa económica de 200 euros y una pérdida de 6 puntos del carné. Esta penalización se aplica especialmente cuando el conductor sujeta el teléfono con la mano, aunque no esté escribiendo ni llamando.

Además, después de la reforma legal, la retirada de puntos se incrementó de 3 a 6, lo que es una muestra del endurecimiento de las medidas contra las distracciones al volante.

¿Por qué usar el móvil en el semáforo es peligroso?

Puede parecer una conducta totalmente inofensiva, ya que el coche está detenido, pero la realidad es que utilizar el móvil en un semáforo en rojo implica riesgos reales que van mucho más allá de ese instante concreto. De hecho, la DGT insiste en que este tipo de distracciones son especialmente peligrosas precisamente porque generan una falsa sensación de seguridad.

Uno de los principales riesgos es el retraso en la reacción cuando el semáforo cambia a verde. Ese segundo que el conductor dedica a mirar el móvil puede parecer algo insignificante, pero tiene consecuencias directas como retrasar la reanudación de la marcha, genera incertidumbre en el tráfico y provocar frenazos o cambios bruscos en los vehículos de detrás.

En entornos urbanos, donde el tráfico es más denso, este tipo de retrasos puede provocar, incluso, pequeños accidentes por alcance o situaciones de tensión entre conductores.

Por otro lado, el riesgo no comienza cuando el coche se pone en marcha, sino antes. Al utilizar el móvil, el conductor desconecta mentalmente de la conducción. Esto implica que: deja de observar el entorno (peatones, ciclistas, señales), pierde la percepción del tráfico que le rodea y reduce su capacidad de anticipación. Cuando el semáforo cambia, no solo tiene que reaccionar, sino también volver a situarse mentalmente en la conducción, lo que aumenta el tiempo de respuesta.

Otro de los problemas más frecuentes es que el uso del móvil no acaba cuando el semáforo se pone en verde, ya que muchos conductores siguen leyendo el mensaje mientras arrancan, terminan de escribir una respuesta o bajan la vista durante los primeros metros. Este comportamiento puede resultar especialmente peligroso, ya que el vehículo ya está en movimiento, pero el conductor sigue distraído visual y cognitivamente.

Se debe entender que el móvil es uno de los elementos más peligrosos al volante porque combina tres tipos de distracciones al mismo tiempo:

  • Visual: se aparta la vista de la carretera.
  • Manual: se suelta el volante.
  • Cognitiva: la mente está centrada en la conversación y no en la carretera.

Esta combinación multiplica el riesgo de accidente, incluso en situaciones aparentemente controladas como un semáforo en rojo.

Además, los semáforos no solo regulan el tráfico de vehículos, sino también el paso de peatones y ciclistas. Por tanto, si el conductor está distraído puede no detectar a un peatón que empieza a cruzar tarde, puede no ver a un ciclista que se incorpora, puede iniciar la marcha sin comprobar el entorno. Este tipo de situaciones son especialmente delicadas en ciudad, donde la convivencia entre vehículos y peatones es constante.

El mayor problema que existe de utilizar el móvil en un semáforo es que el conductor piensa que controla la situación porque está parado. Pero, esta percepción es engañosa. En realidad, el coche forma parte del flujo de tráfico y puede requerir una reacción inmediata en cualquier momento. Puede haber un vehículo que frene de repente, un peatón que cruza de manera indebida o un cambio inesperado en la señalización.

La DGT insiste en que no existen momentos “seguros” para desconectar de la conducción mientras el vehículo está en la vía pública. Un semáforo en rojo no es una pausa, sino una fase más del tráfico. Por esto, la normativa no distingue entre estar en marcha o detenido momentáneamente, ya que en los dos casos, el conductor debe mantener la atención plena.