Muere la joven Noelia Castillo tras recibir la eutanasia dos años después: la resaca de un caso complejo

Muere Noelia Castillo tras recibir la eutanasia: por qué su caso ha sido tan complejo
El mandato judicial se ha cumplido y los médicos han ayudado a morir a Noelia.. Cuatro
  • El mandato judicial se ha cumplido y los médicos han ayudado a morir a Noelia.

  • El caso de Noelia Castillo ha puesto en el foco a la ley de eutanasia abriendo nuevos debates

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La barcelonesa de 25 años, Noelia Castillo, ha recibido hoy la eutanasia. Es la más joven en recibirla. Ha muerto sola, aunque ha estado acompañada por su familia más tiempo del previsto a petición propia. Pero se ha cumplido su deseo de cerrar los ojos en soledad. Finalmente, su padre, que batalló dos años para impedir este momento, también estuvo a su lado. La eutanasia se ha llevado a cabo en un hospital de Sant Pere de Ribes (Barcelona).

El impacto de este caso, el de la persona más joven que opta por la eutanasia para dejar de vivir, ha provocado un gran debate social. A las puertas del hospital, 30 personas han rezado por Noelia. Incluso una de sus amigas ha intentado entrar en el hospital para convencerla de seguir viviendo.

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Su decisión de aplicarse la eutanasia se forja tras varios episodios trágicos en su vida. Nació en una familia desestructurada. Sus padres se separaron cuando ella tenía 13 años y acabó tutelada por la Generalitat. Asegura que sufrió abuso sexual de su exnovio, un intento de agresión sexual y una agresión sexual múltiple en una discoteca a manos de tres chicos.

Hechos que le marcaron para siempre, intentó quitarse la vida lanzándose desde un quinto piso. No lo logró, pero las secuelas le dejaron una discapacidad motora.

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El padre ha batallado en los juzgados para impedir la eutanasia pedida por su hija. Defendido por abogados Cristianos han recurrido al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, al Supremo, al Tribunal Constitucional y hasta al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Todos han ratificado la decisión de la Comisión de Garantías para seguir adelante con la eutanasia.

Noelia llevaba desde 2024 esperando su final. El 10 de abril de ese año, y tras lanzarse de un quinto piso, la joven pidió la eutanasia a la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña El órgano, formado por médicos juristas y expertos en bioética aceptaron la solicitud por unanimidad, pero se suspendió al poco tiempo por petición del padre, que alegaba que Noelia sufría problemas de salud mental y no estaba en condiciones de decidir. Abogados Cristianos consideraba que "a la paciente se le debería suministrar tratamiento psiquiátrico".

Su padre es el quien difunde estos vídeos de su hija andando en casa. De la mano de Abogados Cristianos, durante estos dos años ha intentado frenar el proceso en todas las instancias hasta agotarlas. Contra los reiterados recursos del padre, la protagonista, Noelia ratificó de nuevo su voluntad ante el juzgado. Quería morir. La unanimidad de hasta 5 tribunales distintos no apagó el debate.

El último en fallar a su favor, el Tribunal Europeo de DDHH que considera que cumple los requisitos para poder solicitar la eutanasia. Noelia es mayor de edad, argumentan, tiene capacidad para decidir y su daño, dicen, es incurable.

La complejidad de un caso muy especial

El mandato judicial se ha cumplido y los médicos han ayudado a morir a Noelia. En la lucha judicial del padre para frenar el proceso, se agarró a una decisión de los especialistas que estuvo cerca de convertir en ilegal el proceso de un caso muy complicado. Lo era porque los médicos sabían que Noelia había intentado suicidarse en dos ocasiones antes de pedir la eutanasia, por lo joven que era y por los antecedentes psiquiátricos que tenía.

Así que pidieron primero dos peritajes a dos facultativas expertas en la materia. Se elaboró un primer informe donde una facultativa de la Red De Salud Mental que manifestaba que "a criterio clínico la paciente puede entender la gravedad de la medida que solicita y por lo tanto actuar por cuenta propia en lo necesario".

La segunda es de la psicóloga clínica de su propio hospital del 25 febrero 2024. Es entonces cuando el Comité de Garantías se reune y nombra a un médico y a un jurista para que analicen si la petición está dentro de la legalidad. Pero la controversia era tal que esos dos expertos piden un nuevo informe psiquiátrico.

Ese segundo informe no lo exige la ley, pero aun así, el comité lo pide para salir de dudas. Y ese informe dice que “el sufrimiento que manifiesta la paciente genera dudas sobre si se puede considerar como el sufrimiento grave, crónico e imposibilitante previsto en la ley, “lo que le lleva a emitir informe desfavorable.”

No es que hubiera una discrepancia sobre la capacidad de Noelia como tal. Lo que pasó en realidad es que el asunto era tan complejo que se votó desfavorable para que subiera al pleno y tuvieran que ser 19 especialistas los que con su voto lo refrendaran.

Los 19 miembros del comité de ética votaron por unanimidad, pero en el juzgado, el padre de Noelia intentó que la decisión fuera nula por defecto de forma.

El Supremo reconoció la irregularidad, pero dijo que no había tenido incidencia en la decisión final, así que la decisión de concederle a noelia la muerte digna se mantuvo.

El proceso ha sido especialmente complejo porque, aunque la eutanasia es legal en España desde 2021, la interpretación del "sufrimiento psíquico" todavía genera reticencias en algunos sectores médicos y comisiones evaluadoras.

Durante estos últimos días, el debate se centró en si un trauma provocado por un acto criminal podía considerarse una "enfermedad grave e incurable". Finalmente, los informes periciales definitivos han dictaminado que las secuelas psicológicas de Noelia son irreversibles y que su capacidad de decisión no estaba nublada por una patología mental tratable, sino que era una voluntad lúcida de terminar con un tormento que no tiene cura médica.

La razón por la cual se le ha permitido practicar la eutanasia, a pesar de la creencia de que solo se aplica a enfermos físicos, reside en el artículo 3 de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia. Esta ley despenalizó la ayuda para morir siempre que el paciente sufra un "padecimiento grave, crónico e imposibilitante" o una "enfermedad grave e incurable".

La clave jurídica ha sido demostrar que el daño psicológico de Noelia encaja en estas definiciones: su salud mental estaba tan deteriorada que le causaba una limitación total de su autonomía y un dolor que ella, como paciente, consideraba intolerable.