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¿Los murciélagos son ciegos? Lo que realmente dice la ciencia sobre cómo se orientan estos animales

La ecolocalización es una de las características más fascinantes de estos animales. Freepik
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Durante mucho tiempo se ha repetido que los murciélagos son ciegos. Es una idea muy extendida debido a que son animales nocturnos, pero la ciencia ha demostrado que esta afirmación es falsa. Los murciélagos pueden ver y algunas especies incluso tienen una visión bastante eficaz en condiciones de poca luz.

Esta confusión viene porque estos mamíferos poseen una habilidad asombrosa para orientarse en la oscuridad. Son capaces de volar a gran velocidad, esquivar obstáculos y capturar insectos minúsculos sin apenas luz. Durante mucho tiempo, este comportamiento ha sido tan desconcertante que muchos pensaron que debían depender de algún tipo de “sentido especial”.

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¿Cuál es el origen de este mito?

El mito de que los murciélagos son ciegos posiblemente surgió por dos motivos principales. El primero es su actividad nocturna. La mayoría de las especies de murciélagos salen a alimentarse de noche o durante la noche, cuando la luz es escasa. Durante siglos, se asumió que un animal capaz de volar y cazar en la oscuridad no debía tener visión o tener una muy deficiente.

El segundo motivo es su manera de volar. Mientras cazan insectos, los murciélagos realizan movimientos rápidos y aparentemente erráticos. Este comportamiento puede dar la impresión de que vuelan “a ciegas”, cuando en realidad están siguiendo trayectorias muy precisas para poder cazar a sus presas.

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¿Los murciélagos pueden ver?

Sí, los murciélagos tienen ojos funcionales y visión adaptada a condiciones de poca luz. Aunque sus ojos suelen ser pequeños, son sensibles y les permiten orientarse al atardecer o durante la noche.

Además, algunas especies tienen una visión sorprendentemente desarrollada. Los llamados murciélagos frugívoros o “zorros voladores” dependen en gran medida de su vista para encontrar frutas y flores. Los estudios genéticos también han demostrado que muchas especies de murciélagos conservan genes asociados con la visión en color. Esto quiere decir que pueden percibir parte del espectro cromático, especialmente en rangos verdes y rojos.

Su verdadero “superpoder”: la ecolocalización

La característica más famosa de los murciélagos es su capacidad de ecolocalización, un sistema que les permite “ver” el entorno mediante el sonido. Esto funciona de una manera relativamente simple, aunque extremadamente eficaz. Estos mamíferos emiten sonidos de alta frecuencia que los humanos no pueden oír: los ultrasonidos. Cuando estas ondas sonoras chocan con un objeto, producen un eco que regresa al animal.

Analizando este eco, el murciélago puede saber la distancia a un objeto, su tamaño, su forma y su movimiento. Gracias a este sistema, un murciélago puede detectar incluso un insecto diminuto en pleno vuelo. Este tipo de percepción se parece al sonar que utilizan los submarinos o los sistemas de navegación acústica en algunos robots. De hecho, la ecolocalización de los murciélagos ha inspirado muchas investigaciones tecnológicas.

¿Cómo funciona exactamente la ecolocalización?

Durante la ecolocalización, el murciélago emite pulsos sonoros desde la boca o la nariz. Estas señales viajan por el aire hasta chocar con objetos cercanos. Cuando el eco regresa, el animal lo procesa mediante un sistema auditivo extremadamente sofisticado. Su cerebro analiza factores como: el tiempo que tarda el eco en regresar, la intensidad del sonido o la frecuencia del eco. Con esta información, el murciélago puede calcular con gran precisión la posición de un objeto.

Gracias a este sistema, los murciélagos pueden volar en completa oscuridad sin chocar con ningún obstáculo.

Aunque la ecolocalización es muy característica de estos mamíferos, no todas las especies lo utilizan de la misma forma. Muchos murciélagos insectívoros dependen casi por completo de este sistema para cazar en la oscuridad. Sin embargo, otras especies, sobre todo aquellas que se alimentan de frutas o néctar, utilizan más la vista o el olfato.

Esto demuestra que la ecolocalización no reemplaza por completo a la visión, sino que se complementa con otros sentidos. De hecho, los estudios científicos muestran que los murciélagos pueden combinar diferentes fuentes de información sensorial según la situación.

La precisión de la ecolocalización es tan asombrosa que ha captado la atención de científicos durante décadas. Algunas especies pueden detectar objetos de apenas unos milímetros de tamaño. Otras pueden distinguir entre distintos tipos de insectos basándose en la forma en la que reflejan el sonido.

Además, los murciélagos ajustan continuamente la frecuencia y la intensidad de sus llamadas dependiendo del entorno en el que se encuentren. Cuando se acercan a una presa, por ejemplo, emiten pulsos cada vez más rápidos para obtener información más detallada. Este comportamiento se conoce como “zumbido terminal”, una fase en la que los sonidos se producen a gran velocidad justo antes de capturar al insecto.

Lejos de ser animales torpes que vuelan ciegos, como siempre se ha pensado, los murciélagos poseen uno de los sistemas sensoriales más fascinantes y sofisticados del mundo animal, combinando visión, oído y ecolocalización para orientarse con precisión en entornos complejos y oscuros.