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¿Cuál es el pueblo más frío de España?

Molina de Aragón. Redacción digital Cuatro
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Cuando se habla de lugares con temperaturas extremas en España, la mente suele ir primero a la zona sur en verano, o a los picos nevados de los Pirineos en invierno. Sin embargo, al hablar de frío extremo permanente en zonas habitadas, hay un nombre que se repite en informes climáticos y guías sobre la meteorología peninsular: Molina de Aragón. Este pueblo, situado en la provincia de Guadalajara, está considerado por muchos expertos como el más frío de España por las temperaturas que registra en invierno y su clima de heladas persistentes. 

Molina de Aragón: el corazón del “Triángulo del Frío”

Molina de Aragón se encuentra a unos 1.060 metros sobre el nivel del mar en la región de Castilla‑La Mancha. No es casualidad que se vincule con temperaturas extremas: su altitud, la configuración de los valles y la influencia de corrientes frías desde el norte hacen que el invierno tenga un papel protagonista en su clima. 

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Este municipio forma parte de lo que se conoce como el “Triángulo del Frío”, junto con Calamocha (Teruel) y otras zonas cercanas en Aragón, donde se han registrado algunas de las temperaturas más bajas del país históricamente. 

La fama de Molina de Aragón no viene solo por el frío ocasional, sino por su climatología habitual: en enero la temperatura mínima media ronda los -3,5 °C y el termómetro puede no superar los 8,5 °C de máxima durante el día, según los registros climáticos históricos de la zona. 

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Récord de temperaturas gélidas

Lo que sitúa definitivamente a Molina de Aragón en el mapa del frío en España es un registro histórico: el 28 de enero de 1952 el mercurio descendió hasta los -28,2 °C en este pueblo, una de las temperaturas más frías jamás registradas en unidades pobladas del país. 

Aunque este no es el récord climático absoluto, ya que otros puntos aislados del país han llegado a ser más fríos en registros oficiales o de observatorios meteorológicos, como en zonas de montaña, es un dato impresionante teniendo en cuenta que se produjo en un entorno habitado. 

Por ejemplo, Calamocha (Teruel) alcanzó -30 °C el 17 de diciembre de 1963 en un episodio gélido que permanece en los anales de la climatología española, con ese valor como uno de los más bajos en localidades habitadas. 

También hay sitios de montaña no habitados que han marcado cifras aún más extremas, como por ejemplo zonas en los Pirineos que llegaron a -32 °C en observaciones aisladas, pero esos registros suelen corresponder a estaciones de altura y no a núcleos poblados. 

¿Es Molina de Aragón el más pueblo frío durante todo el año?

Decir que Molina de Aragón es el único pueblo más frío de España podría simplificar una realidad algo más compleja, porque las climatologías locales varían con la altitud, exposición y latitud. Sin embargo, en términos de temperaturas medias invernales bajas y récords en zonas habitadas, es la referencia más citada por meteorólogos y medios especializados. 

Otros pueblos, especialmente en zonas de montaña o en el norte de Castilla y León, como Puebla de Sanabria, también suelen registrar temperaturas muy bajas en invierno, con mínimas de hasta -7 °C o más frías en algunos episodios recientes, aunque no alcanzan la constancia del frío registrado en Molina de Aragón. 

Además, existen localidades que destacan por sus temperaturas veraniegas frescas (por ejemplo, Griegos en Teruel, que raramente supera los 20 °C en verano debido a su altitud), pero eso pertenece a otra clasificación de “pueblos fríos” basada en clima veraniego, no en invierno extremo. 

La meteorología de Molina de Aragón, y de todo el “Triángulo del Frío”, responde a varios elementos geográficos. En primer lugar su altitud elevada, que favorece la radiación térmica nocturna y las heladas intensas. También es importante para la ecuación la depresión interior que acumula aire frío estancado, especialmente con cielos despejados y sin viento. Además, hay que tener en cuenta su ubicación intermedia entre sistemas montañosos que bloquean corrientes más cálidas, amplificando la pérdida de calor durante las horas nocturnas.

Estos factores crean condiciones donde no solo es habitual que se bajen de los 0 °C en invierno, sino que también las heladas pueden durar gran parte de la estación más fría. 

Más que un récord: identidad y turismo invernal

Hoy en día, Molina de Aragón no sólo es motivo de estudios climáticos, sino también un punto de interés para quienes buscan experimentar su naturaleza gélida de invierno, sus paisajes helados y, al mismo tiempo, su patrimonio histórico. El castillo medieval y las calles empedradas, con heladas persistentes en enero y febrero, hacen del frío una parte esencial de la identidad local. 

Además, el hecho de que su clima despierte atención mediática contribuye a que muchos viajeros se pregunten qué se siente en “el lugar más frío de España”, convirtiendo el fenómeno meteorológico en una suerte de atractivo turístico estacional