El rastreo contrarreloj del hantavirus: Tristán de Acuña, la isla más remota del mundo en alerta sanitaria tras la escala del crucero MV Hondius
En el bar El Albatross Pub, de Tristán de Acuña, cenaron y bebieron muchos de los cruceristas del barco: ahora la isla está en alerta
La seguridad de los trabajadores del Hospital Gómez Ulla ante los riesgos del hantavirus
Mientras el mundo entero rastrea posibles casos de hantavirus, una noticia esperanzadora: la azafata ingresada en Amsterdan, que atendió a una de las fallecida en un vuelo a Johannesburgo, ha dado negativo en hantavirus. Pero cada día se conocen nuevos datos de los movimientos de los cruceristas después de producirse la primera muerte en el barco.
Tristán de Acuña, la isla más remota del mundo en alerta sanitaria por hantavirus
En el bar El Albatross Pub, de Tristán de Acuña, cenaron y bebieron muchos de los cruceristas del barco. Es más, allí se juntaron con algunos de sus más de 200 habitantes de esta diminuta isla en mitad del Atlántico. El crucero paró aquí antes de hacerlo en la isla de Santa Elena. Entonces, solo había muerto el primer pasajero. Y nada hacía presagiar que el hantavirus estaba ya entre ellos.
El 14 de abril, el crucero MV Hondius atracó en Tristán de Acuña, la isla más remota a más de 2.000 kilómetros de distancia de cualquier otro asentamiento humano. La llegada del barco fue recibida como un acontecimiento importante por los aproximadamente 250 habitantes. Hubo visitas guiadas, paseos por el pueblo, actividades culturales y encuentros en el pub local. “Los visitantes pasaron el día en tierra firme, disfrutando al máximo de todo lo que se ofrecía”, recogió la administración local en una publicación posterior.
También hubo interacción con los niños del colegio de la isla, que llegaron a reunirse con varios pasajeros del barco. La escala se prolongó hasta el 16 de abril, cuando el MV Hondius puso rumbo a la isla de Santa Elena, donde desembarcaron varias personas.
El administrador de Tristán de Acuña, Philip Kendall, ha enviado una carta abierta a la población: “Seguramente habréis visto en las noticias la evolución de la situación en relación con una enfermedad grave que afecta a varios pasajeros del MV Hondius”. Y ha añadido: “Sabemos que algunos pasajeros desembarcaron y pudieron haber tenido contacto con miembros de nuestra comunidad local”.
El covid nunca llegó a esta isla
La preocupación de la isla se explica por su aislamiento extremo y su limitada infraestructura sanitaria. Tristán de Acuña cuenta con un único centro médico, el Camogli Healthcare Centre, lo que condiciona cualquier respuesta ante brotes infecciosos.
Kendall ha pedido a los residentes que, ante síntomas como fiebre o malestar, contacten con el hospital por teléfono y eviten acudir directamente para no saturar el sistema. “Si bien el virus puede ser grave, no se ha identificado ningún caso de esta enfermedad en Tristán y, por el momento, no hay motivos de preocupación significativos”, ha afirmado el administrador.
Las autoridades locales trabajan en coordinación con la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido, UK Health Security Agency, y con socios internacionales para el rastreo de contactos y la evaluación del riesgo.
La llegada de enfermedades externas no es habitual en Tristán de Acuña. El covid-19 nunca llegó a la isla, y las infecciones comunes suelen ser excepcionales, salvo cuando son introducidas por visitantes.
Rastreo desde Reino Unido a Singapur
Ahora Reino Unido informa de que un británico, que se encuentra en Tristán de Acuña, podría estar contagiado por hantavirus, aunque todavía no está confirmado.
Ahora mismo hay cinco casos confirmados por hantavirus y todos son pasajeros del crucero. De ellos, tres han muerto, otro están ingresado en Sudáfrica y otro más, en un hospital de Zurich.
Además del británica de Tristán de Acuña, hay otros tres casos sospechosos que viajaron en el barco. El médico del crucero, el guía y una alemana, sin síntomas, pero que compartió habitación con una de las fallecidas. Todos ellos están evacuados ya a Países Bajos.
Mientras, sigue el rastreo a nivel mundial de los 30 pasajeros que se barajan en la Isla de Santa Elena. Entre ellos, dos pasajeros británicos que regresaron a su país, antes de conocerse el brote, están aislados, pero sin síntomas.
También Chile ha pedido a dos ciudadanos del barco que se aislen de forma preventiva.
Estados Unidos está rastreando a, al menos tres cruceristas.
Y dos residentes de Singapur, también se han confiando, como tres personas en Canadá, dos de ellas cruceristas, y una tercera, que viajó con ellos en el mismo vuelo de regreso a casa.
