Lobos solitarios contra Trump, fallos del servicio secreto y baja popularidad: la historia se repite
Estados Unidos se despierta con cierta inquietud después del tercer intento de asesinato de Donald Trump, pero también hartazgo.
El nuevo intento de asesinato es el tercero en 24 meses en plena ola de polarización política y baja valoración de Trump.
Hoy, Estados Unidos se despierta con cierta inquietud después del tercer intento de asesinato de Donald Trump. La historia se repite. Un nuevo lobo solitario, fallos en cadena del servicio secreto y una baja popularidad alarmante.
Hace unas horas, el presidente ha contado cómo vivió el incidente en el hotel Hilton de Washington y por qué no abandonó inmediatamente la sala. Quería ver lo que pasaba y se dio cuenta de que los ruidos no eran los propios de una fiesta en una sala de bailes, "algo malo, muy malo", dice Trump, estaba pasando. Muy asustando, no parecía, al contrario que su esposa Melania. De hecho, el vicepresidente Vince fue desalojado antes que él.
Donald Trump, finalmente, salió ileso de ese intento de magnicidio en la cena de corresponsales, la primera por cierto, a la que asistía. El autor del atentado pasará hoy a disposición judicial. No logró llegar a la sala.
En la mesa presidencial, un mentalista hacía uno de sus trucos cuando se escucharon los disparos. Las imágenes ahora se analizan una y otra vez. Se notan los momentos de temor y confusión. Los más de 2.000 asistentes a la Cena de Corresponsales se esconden bajo las mesas. Los agentes del servicio secreto, vestidos de gala en muchos casois, forman una barrera frente a la mesa del presidente y evacúan a Donald Trump y a su esposa. "Yo no estaba preocupado. Entiendo la vida, vivimos en un mundo loco", ha expresado Trump." Empecé a caminar y me dijeron: 'Por favor, bájese, por favor, tírese al suelo'. Así que me agaché y la primera dama también".
El tirador, Colle Allen, había escrito previamente un manifiesto sobre el que la CBS le ha preguntado a Trump.
"Escribió esto: No estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor cubra mis manos con sus crímenes. ¿Cuál es su reacción?".
Trump no ha encajado bien su pregunta.
"Estaba esperando que leyera eso, sabía que lo haría, porque ustedes son... son gente horrible. Gente horrible. Sí, él escribió eso. Yo no soy un violador. No he violado a nadie.
¿Cree que se refería a usted?
Disculpe, disculpe. No soy un pedófilo. Usted lee esa basura de alguna persona enferma. Eres una verguenza.
Trump culpa a los demócratas de un discurso de odio peligroso tras sufrir el tercer intento de atentado y dice lo que él opina de su atacante: "Era cristiano, creyente, y luego se convirtió en anticristiano, y tuvo muchos cambios".
Poco después, Trump aprovechaba el intento de magnicidio para reivindicar su polémica mega obra del salón de baile que modifica la estructura la Casa Blanca. A través de su red social aseguraba que "este suceso jamás habría ocurrido con el salón de baile de alto secreto militar que actualmente se está construyendo en la Casa Blanca. ¡Su construcción debe ser urgente!", aprovechando los graves hechos para sus intereses. Puro Trump.
Los servicios secretos vuelven a estar ahora en el punto de mira. En un evento en el que participaba el presidente y la cúpula de gobierno, ¿por qué el nivel de seguridad no era el máximo?. Allen logró burlar todos los controles de seguridad yendo armado. Algunos periodistas españoles vivieron situaciones muy diferentes en la cena de corresponsales. Si las medidas de seguridad en el hotel Hilton fueron las adecuadas sigue siendo un tema controvertido porque algunos reconocen no haber pasado ningún control. Por no haber, ni siquiera hay consenso sobre el número de víctimas.
El tercer intento de asesinato contra Trump
Es el tercer intento de magnicidio contra Donald Trump en los últimos dos años y, en las tres ocasiones, los autores de los atentados actuaron en solitario. Ajenos a cualquier organización o grupo son díficiles de detectar para los servicios secretos. Cole Tomas Allen actuó solo y, solo, esposado, desnudo, sobre la moqueta del Hillton, terminó su intento de magnicidio.
El FBI ha registrado su casa en California y pregunta a sus vecinos, impactados. No en vano hablamos de un ingeniero, de 31 años, en sus redes sociales donde se define como desarrollador de videojuegos, partidario de una Palestina libre y de Kamala Harris.
Según sus familiares, últimamente se había radicalizado e insistía en que había que hacer algo para solucionar los problemas del mundo. Asiduo a los campos de tiro, iba armado para actuar en la cena de corresponsales con una escopeta, una pistola y varios cuchillos. "Un cristiano, creyente, que luego se convirtió en anticristiano, y que tuvo muchos cambios. Probablemente, era un tipo bastante enfermo", ha dicho Trump del último hombre que ha intentado acabar con su vida.
Aún recordamos ese 13 de julio de 2024 en Pensilvania, Estados Unidos. Otro lobo solitario difícil de detectar, como lo fue también Thomas Crooks, el joven de 20 años abatido por los agentes del servicio secreto después de herir en la oreja a Trump. Un estudiante con problemas mentales que pasó de criticar la polarización política a intentar acabar, en secreto, con la vida del entonces candidato.
Dos meses después, fue Ryan Routh, de 58 años, quien volvió a intentarlo. Lo hizo mientras Trump jugaba al golf en Florida. pero fue detectado antes de que pudiera disparar y detenido poco después. En febrero fue condenado a cadena perpetua.
Este último atentado se produce con la popularidad de Trump en mínimos. En las dos anteriores ocasiones, le reportó beneficios electorales. Ahora está golpeado por la guerra de Irán, por la economía y por un tercer intentoa de asesinato en 24 meses. El presidente vendió su imagen de superviviente para lograr rédito electoral y le salió bien, pero ahora se siente ya una sensación de hartazgo e insensabilización ante una polarización política que cada día va a más.
