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Bronca institucional el Dos de Mayo: suma y sigue a la guerra y descoordinación entre administraciones

Así afecta a los ciudadanos la descoordinación entre las administraciones. Noticias Cuatro
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BRONCA INSTITUCIONAL EL 2 DE MAYO: SUMA Y SIGUE A LA GUERRA Y DESCOORDINACIÓN ENTRE ADMINISTRACIONESLas tensiones entre administraciones públicas vuelven a aflorar. Esta vez, con motivo de la celebración del 2 de mayo, día de la Comunidad de Madrid. El Ministerio de Defensa decidió no organizar el tradicional desfile, mientras que la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, optó por no invitar a representantes del Gobierno central. Un nuevo episodio que proyecta una imagen de división institucional.

Más allá del gesto político, estas discrepancias tienen consecuencias prácticas. En no pocas ocasiones, la falta de coordinación entre administraciones se traduce en problemas concretos para los ciudadanos. Un ejemplo paradigmático es el de un hospital en Andalucía: proyectado hace 22 años y finalizado por la Junta hace diez, permanece cerrado debido a que el Ministerio de Transportes tardó una década en construir la carretera de acceso, de apenas kilómetro y medio. La infraestructura viaria ya está terminada, pero sigue cerrado a cal y canto.

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El caos que provoca en los ciudadanos la descoordinación entre las administraciones

Las carreteras, de hecho, nos dan una idea tan amplia de como funciona nuestro país. Cambios bruscos en el estado del firme o en el número de carriles al pasar de una vía a otra evidencian la falta de homogeneidad. Todo porque pasa de comunidad autónoma. Incluso en sectores como la agricultura se perciben desigualdades. Nicolás Serna, agricultor de Burgos, explica que en algunas comunidades la compra de maquinaria, como una cosechadora de patatas, cuenta con subvenciones de hasta el 75%, mientras que en la suya, Castilla y León, ha tenido que asumir el coste íntegro.

La descoordinación también afecta al ámbito judicial. Los juzgados operan con sistemas informáticos distintos según la comunidad autónoma y también diferentes al propio ministerio, lo que dificulta la gestión de procedimientos. A esto se suma que un tercio de los ayuntamientos con policía local no está integrado en el sistema VioGén de seguimiento de casos de violencia machista, lo que complica la coordinación en la protección de las víctimas.

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Los problemas se extienden a otros ámbitos, como la gestión de datos sanitarios. Ocurrió, por ejemplo, cuando el Ministerio solicitó información sobre cribados de cáncer de mama en Andalucía y surgieron incompatibilidades en los sistemas.

La última controversia se centra en la regularización de inmigrantes. Varios ayuntamientos han denunciado que no han sido consultados sobre cómo afrontar el aumento de solicitudes, lo que vuelve a poner de manifiesto las carencias de coordinación.

Uno de los casos más recientes de descoordinación, en este caso en labores de mantenimiento, se vivió en Santander, tras el derrumbe de una pasarela en el que fallecieron cinco jóvenes. Ayuntamiento y Ministerio se responsabilizaron mutuamente del mantenimiento de la estructura, hasta que una jueza determinó que correspondía al Ministerio. Situaciones similares de reproches y falta de entendimiento se repiten en tragedias como incendios forestales o episodios de inundaciones.

Con la temporada de incendios a la vuelta de la esquina, la incógnita persiste: ¿serán capaces las distintas administraciones de coordinarse al menos en cuestiones clave antes de que llegue la emergencia?