Consumo

Vivienda de alquiler: ¿quién debe pagar la nueva tasa de basuras?

Los importes de esta tasa de basuras varían según el municipio. Pixabay
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La implantación de la nueva tasa de basuras en España ha generado una de las dudas más frecuentes en hogares y especialmente en viviendas de alquiler: ¿quién debe pagar este impuesto, el propietario o el inquilino? La respuesta no es tan simple como puede parecer, porque depende de una combinación de normativa fiscal, jurisprudencia reciente y, sobre todo, del contrato de arrendamiento que firmaron las partes.

Este tributo, obligatorio para los municipios de más de 5.000 habitantes ya vigente en muchas ciudades como Madrid o Valencia desde 2025, cubre los costes de recogida, transporte y tratamiento de residuos sólidos urbanos y se ha convertido en otro gasto fijo que afecta al bolsillo de muchos hogares.

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Qué es la tasa de basuras y por qué ha cambiado

La tasa de basuras es un tributo municipal que tradicionalmente pagaban los propietarios de inmuebles como parte de los impuestos asociados a la vivienda. Tras la entrada en vigor de la Ley 7/2022, los ayuntamientos tienen la obligación de implantar esta tasa que refleje de forma clara el coste del servicio de gestión de residuos, con ordenanzas que varían según cada municipio.

Desde que empezó a aplicarse, muchos residentes han recibido sus primeros recibos y junto con ellos han llegado las preguntas habituales sobre si la vivienda está alquilada, de quién es la obligación de pagar este impuesto. Aunque la obligación principal recae inicialmente sobre el propietario, no siempre es así en la práctica.

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La regla general: el propietario es el sujeto pasivo

Según fuente de expertos fiscales, el sujeto pasivo de la tasa de basuras es un principio el propietario del inmueble, porque es quien figura en el catastro y quien, formalmente, debe pagar el impuesto al ayuntamiento. Esto tiene sentido: la ley municipal y la normativa fiscal colocan al dueño de la vivienda como el responsable de tributar por la vivienda, incluso si esta está vacía o alquilada.

Este criterio coincide con la interpretación tradicional del pago de tributos ligados a la propiedad, como ocurre con el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), que sigue siendo responsabilidad de quien ostenta la titularidad del inmueble ante el ayuntamiento.

¿Y el inquilino?

En esta parte entra en juego uno de los elementos más relevantes: la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). El artículo 20.1 de la LAU señala que la distribución de ciertos gastos, incluidos tributos o tasas, puede pactarse entre propietario e inquilino si se recoge de manera expresa en el contrato de alquiler.

Esto quiere decir que, si el contrato de alquiler establece explícitamente que el inquilino debe hacerse cargo de la tasa de basuras, éste debe hacerlo porque esa cláusula es válida y exigible. En caso de no existir dicha cláusula, la responsabilidad legal recae en el propietario.

Esto se basa en la lógica de que, aunque el impuesto es del propietario ante la administración, el beneficio efectivo del servicio de recogida de residuos lo obtiene el ocupante de la vivienda, quien genera los residuos que se recogen.

¿Qué dice la jurisprudencia reciente?

El debate sobre si este tipo de tributo puede repercutirse al inquilino incluso sin haberse detallado expresamente el importe en el contrato se ha resuelto recientemente por el Tribunal Supremo. En una sentencia de diciembre de 2025, el alto tribunal estableció que no es necesario que el contrato especifique cuál es la cuantía concreta de la tasa de basuras para que la cláusula de repercusión sea válida, siempre que se haya acordado que el arrendatario asume ese pago.

Este criterio llega después de años de discrepancias entre juzgados y audiencias provinciales sobre la necesidad de incluir cifras concretas en los contratos. Con esta doctrina, queda más claro que sí se puede trasladar formalmente al inquilino el pago de la tasa si existe un pacto en el contrato.

Además, casos recientes han mostrado que la negativa del inquilino a pagar puede tener consecuencias graves, incluyendo el apoyo de la justicia al desahucio por impago de este concepto cuando estaba previsto en el contrato.

¿Qué pasa si el inquilino no paga?

Aunque el contrato establezca que el inquilino es quien debe pagar esta tasa, ante el Ayuntamiento el responsable principal es el propietario. Esto quiere decir que, si el inquilino no abona dicha tasa, el ayuntamiento puede requerir al propietario el pago mediante una providencia de apremio.

En este caso, el propietario podrá iniciar posteriormente un procedimiento civil para reclamar el importe al inquilino, pero la relación con la administración local continúa siendo con el dueño del inmueble.

¿La tasa de basuras es un impuesto?

Aunque en lenguaje cotidiano se hable de “impuesto”, la tasa de basuras es una tasa municipal, una contraprestación por un servicio público, que se cobra con el objetivo de cubrir los costes de gestión de residuos, reciclaje y tratamiento de cada municipio. Su cuantía no es la misma en toda España: está sujeta a ordenanzas fiscales de cada ayuntamiento y puede variar según criterios como el tamaño de la vivienda, el número de ocupantes o el volumen de residuos que se generen.