Inés Moreno Sánchez: la "traumatóloga geek" que traduce el lenguaje milenario de nuestra evolución

La especialista publica un libro donde explica que el cuerpo es “un milagro lleno de chapuzas”
Desmonta algunos mitos sobre la leche, el desgaste articular o la protección solar
La traumatóloga Inés Moreno Sánchez, conocida en redes como @latraumatologageek, define al cuerpo humano como un "milagro lleno de chapuzas" que funciona con un diseño milenario pero un "software" del Pleistoceno. En su obra ‘Homo Imperfectus’ (Espasa), explica que la medicina no puede entenderse sin la antropología y la evolución, pues cada hueso roto o mutación tiene una explicación lógica o absurdamente brillante.
Su propósito es dar respuestas al "niño curioso" que todos llevamos dentro, según explica en una entrevista con Noticias Cuatro. Recuerda que, aunque vivimos en una época privilegiada gracias a los antibióticos y las prótesis, a menudo saboteamos millones de años de selección natural por seguir tendencias de internet carentes de rigor.
Uno de los hitos evolutivos más fascinantes es la persistencia de la lactasa, una mutación que permitió a los europeos del Neolítico sobrevivir a hambrunas y absorber calcio en climas con poco sol. A pesar de que hoy algunos sectores del bienestar tildan a los lácteos de "inflamatorios", la ciencia demuestra que para quienes tienen esta ventaja genética, la leche tiene efectos antiinflamatorios y reduce el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2. Moreno es tajante al respecto: si eres descendiente de europeos y afirmas que la leche es tóxica, estás "insultando a tu ADN" y desperdiciando un "superpoder" que salvó a tus ancestros de la extinción.
La historia médica también se escribe en la planta de nuestros pies, órganos que Moreno describe como los "centinelas olvidados" de la salud. Durante la Primera Guerra Mundial, miles de soldados sufrieron el "pie de trinchera", perdiendo extremidades por la humedad y el frío que anulaban su sensibilidad. Hoy en día, la doctora observa una "guerra" similar en pacientes diabéticos: el azúcar "carameliza" los nervios, impidiendo que sientan heridas que terminan en amputaciones evitables. Su recomendación es tan simple como vital: debemos mirarnos los pies cada día con la misma atención con la que nos miramos la cara en el espejo.
Otro conflicto moderno surge con nuestra relación con el sol y la vitamina D. Mientras que la evolución aclaró la piel de los europeos para fabricar esta hormona esencial bajo cielos grises, la moda actual del "callo solar" en redes como TikTok promueve una exposición peligrosa sin protección. Moreno advierte que el bronceado no es salud, sino una "cicatriz" y un grito de auxilio del ADN ante las mutaciones causadas por los rayos UV. El equilibrio es la clave: bastan entre 10 y 20 minutos de sol directo tres veces por semana para obtener los beneficios necesarios sin "freír" nuestro código genético.
Finalmente, la trayectoria de la autora -quien estudió Telecomunicaciones antes que Medicina- aporta una visión única donde la curiosidad y la ingeniería se cruzan con la salud. Sus relatos, que van desde el origen romántico de los guantes de quirófano hasta cómo el olfato guía nuestra genética al elegir pareja, demuestran que "la curiosidad también cura". Entender la máquina que habitamos no solo nos protege de caer en trampas pseudocientíficas, sino que nos otorga una necesaria gratitud hacia los millones de años de ensayo y error que nos han traído hasta aquí.

