José Ramón Ayllón, sobre las ideologías: “Mis alumnos descubren que les han engañado con ellas durante años”

José Ramón Ayllón, sobre las ideologías: “Mis alumnos descubren que les han engañado con ellas durante años”
Una imagen de José Ramón Ayllón. Realización: Gabriel Pérez Iglesias
  • El filósofo es autor de obras como ‘El mundo de las ideologías’ o ‘Breve historia de Occidente’

  • “Las ideologías compiten por el poder y son profundamente manipuladoras”, advierte Ayllón

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El surgimiento de las ideologías modernas y su profundo impacto en la civilización occidental son examinados en el libro ‘El Mundo de las Ideologías’ (Homo Legens) del escritor y filósofos José Ramón Ayllón (Cantabria, 1955), también autor de otros títulos como ‘Breve historia de Occidente’ (Rialp).

Estas ideologías han aparecido en cascada, comenzando con la Ilustración y la Revolución francesa, y continúan moldeando el siglo XXI, con el objetivo de deconstruir la civilización en la que nacieron e incluso asaltar a Occidente mediante la ingeniería social.

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“Las ideologías son instrumentos de poder que prometen un mundo feliz”, explica Ayllón en una entrevista con Noticias Cuatro. “Pero a la vez todas compiten por el poder y son profundamente manipuladoras. Al estudiarlas, mis alumnos descubren que les han engañado durante años”.

La civilización occidental, recuerda Ayllón, se forjó sobre tres pilares esenciales: la razón griega, el derecho romano y la religión cristiana. Estos valores fueron administrados por la monarquía y la Iglesia hasta el final del siglo XVIII, momento en que las ideas cristianas cedieron su lugar a las ideas filosóficas.

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La Ilustración francesa, considerada la madre de las ideologías, desató una revolución en 1789 con el fin de liquidar el Antiguo Régimen, sembrando Europa y América con ideas que aspiraban al poder político y al dominio cultural.

Entre las principales ideologías que surgieron se encuentran la masonería, el positivismo, el evolucionismo radical, el liberalismo y capitalismo, el marxismo, los nacionalismos, y más recientemente, el feminismo y la ideología de género, el ecologismo y el antinatalismo, y la posverdad y la corrección política.

Un rasgo fundamental que comparten es que no buscan la verdad, sino que se centran en imponer una visión preconcebida del mundo, a menudo esquemática, materialista y utópica. Por ejemplo, mientras el liberalismo tiende a reducir la vida humana a la libertad política y económica, el marxismo afirma que el ser humano y la historia son producto de la lucha de clases y las relaciones económicas.

La Ilustración, si bien fue impulsada por nobles ideales de razón, progreso y felicidad, y llevó al surgimiento de democracias liberales y la desaparición de estamentos, también produjo resultados contradictorios y destructivos. La Revolución francesa, aunque buscó la igualdad ante la ley, impuso "la tiranía democrática en lugar de la libertad", y desató una furia antirreligiosa que no se vio en el resto del continente.

La masonería, una organización que comparte el ideario ilustrado, jugó un papel crucial, con sus vínculos por encima de la familia y la patria. Masones fueron los principales revolucionarios franceses, y más tarde, líderes de la emancipación americana, como San Martín y Bolívar. De hecho, Simón Bolívar proscribió posteriormente las sociedades secretas, argumentando que servían para preparar trastornos políticos y perturbar la tranquilidad pública.

En resumen, las ideologías, desde el Siglo de las Luces y el positivismo, prometieron el progreso, la paz y la felicidad a través de la ciencia, pero no lograron cambiar los instintos negativos del ser humano. Las conquistas tecnológicas y sociales de Occidente vinieron acompañadas de una ambivalencia, donde la ideología, en su forma radical y utópica, sigue buscando deconstruir la civilización en la que nació.