Lingotes de oro y un cuñado obsesionado detrás del asesinato de la familia en Francia

Sus vecinos miraban la casa de los Troadec sin entender cómo había podido desaparecer una familia entera. Porque desde el pasado 16 de febrero, a sus cuatro miembros: padre, madre, y sus dos hijos adolescentes, se los había tragado la tierra. El asesinato planeó desde el principio, por los restos de sangre encontrados en la casa, pese a que alguien había intentado limpiarlos. Y hasta se apuntó al hijo mayor, Sebastián. Un chico problemático. Pero este lunes, todo ha dado un giro.
