Ripoll, un año después de los atentados, intenta cicatrizar las heridas

cuatro.com 15/08/2018 15:30

Nadie señalaba Ripoll en el mapa del yihadismo hasta que aquí se gestó la célula que ideó los atentados de Barcelona y Cambrils. El antiguo imán de la mezquita, Abdelbaki Es Satty, radicalizó en un tiempo récord a un grupo de jóvenes aparentemente integrados. Jóvenes nacidos, crecidos y educados aquí. Al día siguiente, eran protagonistas de la peor de las historias: una pesadilla que abrió heridas en esta pirenaica capital de comarca de 10.000 habitantes, de los que 500 son musulmanes. Mohamed el Onsri, el nuevo imán deja claro que el islam no es terrorismo y se aferra a su Corán para demostrarlo.

Familia y comunidad musulmana intentan pasar página. El nuevo imán de Ripoll insiste en desvincular el Islam del terrorismo y se muestra favorable al control policial de las mezquitas, aquí y en todo el mundo. Lo que sea necesario para evitar los recelos. Restablecer la confianza no es fácil. El Ayuntamiento quiere ir a las causas y trabaja para que no se repitan los errores. Una convivencia de por sí frágil. Las cicatrices siguen ahí y los receles son una realidad en un pueblo que quiere superar la tragedia. Algunos reconocen que aún hay miedo y que aunque las familias de los terroristas han pedido perdón, nadie se fía ya. Hay más racismo aunque también voces que piden no vivir en el rencor.

No es para menos. Nadie se explica cómo un grupo de jóvenes aparentemente integrados podían tener en la cabeza uno de los mayores atentados de Europa. Porque la realidad es que todas las previsiones fallaron. Ni profesores, uno de ellos confiesa que habló con algunos de los autores de los atentados justo el día antes y nada hacía presagiar nada, ni trabajadores sociales, ni vecinos se dieron cuenta de lo que pasaba con unos jóvenes que no tienen claro su sentido de la entidad personal y caen en brazos del ISIS.

O como en esta caso de la influencia de los hermanos mayores o un imán radical. Tampoco la policía seguía la pista a unos jóvenes deportistas y que se llevaban un vida y un look occidental. Porque todo pudo ser peor si los planes iniciales de sembrar en terror con explosivos en zonas emblemáticas de Barcelona no hubiera saltado por los aires precisamente mientras preparaban las bombas.

Apoyo económico a las víctimas

La Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo (DGAVT), dependiente del Ministerio del Interior, ha tramitado 130 expedientes de los 407 que se generaron tras los atentados de Barcelona y Cambrils, destinando 9,8 millones de euros a ayudas e indemnizaciones a las víctimas.

El Ministerio del Interior explica en un comunicado que la atención a las víctimas ha sido constante e inmediata desde el 17 de agosto del año pasado, cuando fallecieron 17 personas y 137 resultaron heridas a causa de un ataque terrorista.

Además, el Gobierno señaló que una persona puede tener más de un expediente abierto, por ejemplo, uno de lesiones y otro de ayuda psicológica, por lo que el número de documentos es superior al de afectados por el atentando.

El personal de la DGAVT fue activado en la misma tarde que se produjo el atentado en Las Ramblas de Barcelona, mientras que a primera hora del 18 de agosto se trasladó también a la Ciudad Condal un equipo integrado por trabajadores sociales con más de 15 años de experiencia en la atención a víctimas del terrorismo.

Asimismo, del 22 al 29 de agosto estuvo operativa una oficina de la DGAVT en la Delegación de Gobierno en Cataluña, donde se informó presencialmente a las víctimas y a sus familias, así como al personal de los consulados, sobre cuestiones asistenciales.

Concluida la fase de intervención inmediata, Interior destaca que se asignó a cada familia de fallecidos y a cada herido un trabajador social de la Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo. Además, la cartera que entonces estaba en manos de Juan Ignacio Zoido y que ahora dirige Fernando Grande Marlaska asumió la atención psicológica de 28 afectados a través de la Red Nacional de Psicólogos de Atención a Víctimas del Terrorismo.

El Gobierno concedió las Grandes Cruces a 12 de los 16 fallecidos en los atentados. Las cuatro víctimas restantes no la han recibido a día de hoy porque sus familiares no han presentado la solicitud o no prestado su consentimiento para tramitarla de oficio, según Interior.

Ciudadanos de 34 nacionalidades resultaron afectados por los atentados, según los listados facilitados por la Generalitat de Cataluña. De los 16 fallecidos, diez eran extranjeros, cinco españoles, y uno tenía doble nacionalidad, mientras que e las 137 personas heridas, 105 eran extranjeras. Los heridos y los familiares de fallecidos que regresaron a su país de forma inmediata también fueron informados de sus derechos, ya sea de forma directa o a través de sus respectivos consulados.