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Triunfa el amor en las granjas

Cuarta edición del programa y por primera vez, triunfa el amor en todas las granjas.

Todos los granjeros han elegido y acertado. Granjero busca esposa ha cumplido su misión en el mundo, y ha encontrado mujeres compatibles para todos los granjeros que este año decidieron dejar en manos del programa sus corazones.
César tiene a su ‘gitanilla’
El granjero de Cevico de la Torre ha escogido a Gloria, y ésta le corresponde con ese mariposeo en el estómago, propio de la adolescencia. El asegura: “Me gustan de ti muchas cosas, pero con lo que rematas es con ese cachondeo”, y ella responde: “Yo ví un vídeo de treinta segundos y tuve un flechazo”. César tiene clarísimo que juntos serán la pareja perfecta, pero será difícil. Gloria tiene un hijo que aportar a la relación y tendrá que decidir por dos si se traslada finalmente a la granja de César.
Luis siempre lo tuvo claro
Arantxa nunca apostó porque fuera ella la que ocupara el corazón del malagueño. Todas las mujeres que entraron en la granja lo aceptaron la derrota casi al instante, pero la imparcialidad de Luis, y ese afán por no dar pasos en vano, enfrío su pensamiento. Fue entonces, cuando sin esperarlo, Luis se declaró: “Hay cosas que no hay que hablar. Me gustaría tener una relación con ella”. Puestos los puntos sobre las ies, el granjero se ha relajado y se ha dejado llevar por sus verdaderos sentimientos. Ha sacado sabido sacar su vena romántica con gestos y miradas, y hasta termina preparando una ideal noche bajo las estrellas con Arantxa.
De Navarra a Brasil
Gustavo buscaba una madre para sus hijos y ha encontrado a su aliada perfecta en Cristina. La brasileña, es madre de un chico adolescente, y conoce como nadie lo que conlleva criar un hijo sola. Gustavo defendió a capa y espada a su amada, durante la estancia de Vanessa en la granja. Los ataques eran continuos, y las muestras de cariño de Gustavo hacia Cristina, diarias. Besos y caricias desde el minuto uno. Cristina supo cautivar a Gustavo con todos y cada uno de sus encantos, y Gustavo supo reaccionar. Ni la llegada de Meli a la granja pudo romper el vínculo creado entre ellos.
Román se deja llevar por Yésica
Mota del Marqués es el escenario del amor entre Román y Yésica. Lo que comenzó como una bonita amistad, acaba en puro romance. El granjero, parco en palabras y especialista en esquivar golpes, se declara a Yésica con una carta y en un contexto ideado por él mismo: un picnic al atardecer y con vistas al todo el pueblo. El granjero sorprende y Yésica se rinde a sus encantos. Román cuenta además con el apoyo de su familia, que siempre tuvo predilección por ella.
Melendi ya tiene pareja de baile
Vanessa le pidió un día que le formulara una pregunta que le hiciera temblar, y dicho y hecho. Melendi ataca: ¿Vendrías a vivir aquí?. Vanessa acepta pero con condiciones, no puede estar con alguien que fume, y el granjero acepta. La pareja vivió con la marcha de Vivian su punto álgido, aunque Melendi dice que al tercer día de la convivencia ya sabía por quién decantarse. Hechas las presentaciones a las vacas, sus compañeras de baile queda lo peor: ¿será capaz Vanesa de vivir en la granja de Melendi?.
Jonathan no renuncia a nada
Jonathan tenía claro que elegiría a Elisabeth, pero antes de tomar una firme decisión quiso dejar todo lo bien posible su relación con Rebeca. Su ideal perfecto es poder tener en Salamanca una amiga con derecho a roce, pero la rubia no estaba por la labor. Elisabeth, ajena a esta conversación, recibe sin demasiada sorpresa la declaración de Jonathan. Su relación no será fácil, la familia no acepta a la catalana.
Todavía quedan maletas por hacer, lágrimas por derramar, las despedidas…pero esto será en el siguiente programa.