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Las dudas de Gustavo

Se ha quedado encandilado con la carta de su novia cibernética, pero no pierde la ocasión de tontear con sus chicas cuando tiene la mínima oportunidad.

A Vanesa no le ha hecho gracia que a su granjero le manden cartas diciéndole cosas bonitas y que él no le quiera contar nada y se está planteando la posibilidad de escribirle ella una. Él no sabe que hacer, porque baraja la posibilidad de enseñársela, pero como picardía le sobra ha querido bromear con su pretendienta haciéndole creer que, cuando ella durmiese, se metería en la habitación de su compañera.