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Nuevos casos sorprendentes en 'Diario de'

Una semana más, Mercedes Milá y el equipo de ‘Diario de’ se hacen eco de las denuncias y los temas más llamativos, desde su prisma particular e incisivo.

En esta ocasión, el programa comenzó con un plato fuerte. Durante la investigación de falsos dentistas (alguno de ellos reincidente, después de su imputación en la “Operación empaste”), el equipo presenció la detención en directo de uno de ellos.
El que no permitiera el acceso a su “casa-consulta” de la propia Mercedes Milá, cuando no sabía que un cómplice del programa ya estaba dentro recogiendo todo el fraude, se vio sorprendido cuando dos agentes de la policía le esperaban a la salida para llevarlo directamente a comisaria.
Diferente pero no menos sorprendente es el caso de un matrimonio octogenario y enfermo que ve cómo puede perder su casa de toda la vida por culpa del hijo del propietario, que quiere romper  el pacto verbal que acordaron las partes hace más de 40 años.  El pueblo entero se vuelca hoy en el apoyo a este matrimonio que tendría complicado salir adelante en otro hogar que no fuera el suyo puesto que así lo han habilitado tras la parálisis cerebral de él.
Otro de los temas del programa ha sido la “okupación”. Y en esta ocasión en dos modalidades diferentes. Por un lado la típica de viviendas deshabitadas, y por otro el de fincas públicas para trabajar sus campos para que sobrevivan sus “okupas”. En el primero de los casos, el programa fue testigo de cómo se producía en el barrio madrileño de San Cristóbal uno de los asaltos a una casa para su posterior okupación por una madre desesperada ante la crisis. Y en el segundo,  conocemos cómo se organizaba una comunidad de jornaleros que ahogados por la crisis decide okupar una finca pública con el único objetivo de trabajar las tierras para poder subsistir.
Un objetivo similar tuvo Sánchez Gordillo hace décadas cuando implantó un sistema comunista en Miraleda. ‘Diario de’ quiso acercarse a esta localidad para conocer de primera mano cómo ha logrado escapar a la crisis económica a base de colaboración, cooperativas y ningún atisbo de capitalismo. El pueblo entero vive feliz, con trabajo y con un coste de vida sorprendentemente bajo.