Cañete, el pueblo de la serranía de Cuenca deja de estar despoblado ofreciendo casa y trabajo: "No te haces rico, pero tienes calidad de vida"

Los lugareños han acogido a los nuevos vecinos, de diez nacionalidades distintas.
Montserrat Poyatos Moreno, su alcaldesa está orgullosa de ello: "Hemos abierto una escuela infantil. Ya hay 26 niños. Algo impensable hace 10 años".
Combatir el abandono y el olvido de algunos pueblos de España es la prioridad de sus ayuntamientos. Muchos ofrecen casa y trabajo a las nuevas familias. Cañete, un pequeño pueblo de la serranía de Cuenca se estaba quedando vacío. El Ayuntamiento buscó planes urgentes para repoblarlo y en seis años ya tiene casi 200 nuevos vecinos.
Yuleidi Salazar llegó directamente desde Cuba, con su marido y sus dos hijos hace cuatro años. "Los dos somos ingenieros. En Cuba todo estaba muy difícil. Nos hicieron una entrevista para ver si cumplíamos los requisitos para venir". María les ayudó desde el principio. "Les enseñamos lo que hay, les damos trabajo y casa. En un pueblo no te haces rico pero tienes calidad de vida".
Romi lo sabe muy bien. Esta boliviana fue de las primeras en llegar. Tiene cuatro hijos. "Empecé a trabajar en el hotel hace 20 años y sigo. Me han acogido como a una hija"
En las calles vuelven a jugar los niños. Los lugareños han acogido a los nuevos vecinos, de diez nacionalidades distintas.
Montserrat Poyatos Moreno, su alcaldesa está orgullosa de ello: "Hemos abierto una escuela infantil. Ya hay 26 niños. Algo impensable hace 10 años".
Montse es maestra por la mañana y alcaldesa por la tarde, un cargo altruista. "Los pueblos se morían. No habia un relevo generacional. Los ganaderos son paquistaníes, la hostelería...faltan manos".
Es el resultado de una ley pionera en Castilla La Mancha contra la despoblación después de que la crisis económica de 2010 provocase un éxodo masivo.
Una demostración de que los pueblos de la España vacía pueden tener una segunda vida.

