Mario, un simple soplido para saber si tiene asma, ya que un 30% de enfermos no lo sabe: "Llevo conviviendo con esta enfermedad años"
Un gran problema para los asmáticos es que le 30% no sabe que lo tiene y medicarse solo en crisis puede provocar más.
En España hay 2,2 millones de asmáticos y un 7% padece asma grave.
Hoy, en el Día Mundial del Asma. En España, el asma afecta a un 5% de los adultos y a un 10% de los niños y de estos pacientes uno de cada diez puede padecer asma grave. Además, esta enfermedad inflamatoria afecta más a las mujeres que los hombres, un 70% más. Afortunadamente es una enfermedad tratable.
Y Mario da ejemplo y hace lo que tiene que hacer. Un soplido, el de la tranquilidad, para ver si tiene la enfermedad porque "yo convivo a diario con ella desde hace años". Hace bien porque un gran problema para los asmáticos es que le 30% no sabe que lo tiene.
El asma es una enfermedad crónica que aparece a lo largo de la vida sobre todo en niños. En España hay 2,2 millones de asmáticos y un 7% padece asma grave. "Empieza con pitidos, dos y puede causar la muerte". Pero es una enfermedad tratable. y por eso la importancia del diagnostico. En los últimos años se ha avanzado mucho en los tratamientos biológicos para el asma, "son como 'balas mágicas' diseñadas para cada tipo de inflamación, permitiendo que la gran mayoría de los pacientes haga una vida normal", destaca Luis Domínguez, neumólogo del CHUAC.
Uno de los errores más frecuentes entre los pacientes asmáticos es abandonar los inhaladores cuando desaparecen los síntomas, ya que deben ser los especialistas, en consenso con el paciente, los que decidan cuando se pueden bajar las dosis, según el neumólogo del Hospital Quirónsalud Clideba de Badajoz, José Antonio Marín. Como señala Belén Igleisas, Médico de Familia CS Casa del Mar, "no hay que tomarlo solo cuando se tienen pitidos".
Las terapias biológicas son una de las principales líneas de avance en el tratamiento del asma. Estos fármacos actúan bloqueando la inflamación cuando el paciente se expone a agentes irritantes o desencadenantes, evitando así el estrechamiento de las vías respiratorias y la aparición de síntomas.
El neumólogo de Ribera Cardiosalus (Murcia), Roberto Bernabeu, alerta de que "muchos pacientes creen que solo deben medicarse cuando tienen 'falta de aire o pitos', pero el asma es una inflamación crónica que debe tratarse todos los días". El doctor Bernabeu utiliza el llamado "enfoque del iceberg" para explicar la enfermedad: "Los síntomas son solo la parte visible, pero debajo existe una inflamación persistente que, si no se trata, puede provocar daños estructurales irreversibles en los bronquios". Entre estos daños se encuentran el remodelado bronquial, la fibrosis o la obstrucción fija del flujo aéreo, que pueden hacer que el pulmón pierda capacidad funcional de forma permanente.
Por este motivo, los especialistas han insistido en que el uso frecuente del inhalador de rescate es una señal de alarma. "Si un paciente necesita el broncodilatador más de dos veces por semana, significa que su asma no está controlada y debe acudir al especialista", ha señalado el doctor Bernabeu.
En este contexto, el tratamiento inhalado sigue siendo el "estándar de oro". Tal y como ha explicado el neumólogo de Ribera Imske (Valencia) y Ribera Pasarela (L'Eliana), Sergio Calvache, "la gran ventaja del inhalador es que permite una acción directa sobre la mucosa bronquial, con mayor eficacia y menos efectos secundarios que los tratamientos orales". Sin embargo, su efectividad depende en gran medida de la técnica. "Un fármaco excelente es inútil si no llega a su diana terapéutica. La técnica inhalatoria es uno de los puntos donde más errores se cometen", ha advertido el doctor Calvache.
Entre los fallos más habituales destacan la falta de coordinación entre la inhalación y la activación del dispositivo, una inspiración inadecuada o no mantener la respiración tras la toma del medicamento. Además, no todos los inhaladores funcionan igual. "Debemos diferenciar entre el medicamento y el dispositivo", explica el doctor Bernabeu. "En los cartuchos presurizados la clave es la coordinación, mientras que en los dispositivos de polvo seco es la fuerza de la inhalación la que permite que el fármaco llegue al pulmón", ha añadido.
Los especialistas han recordado también la "importancia" de mantener el tratamiento preventivo incluso en ausencia de síntomas. "El objetivo es controlar la inflamación de base, no solo aliviar las crisis", ha subrayado la doctora Corbacho. En este sentido, desmontan algunos mitos frecuentes, como el miedo a los corticoides inhalados. "Las dosis son mínimas y seguras, y sus beneficios superan ampliamente cualquier riesgo", ha aclarado el doctor Bernabeu.
Educar es clave porque solo usar medicamentos cuando hay una crisis hace que las crisi aumenten. Por eso la educación y tratamiento es fundamental. El diagnóstico correcto y el buen uso de los inhaladores es vital. Es la receta para que los 175.000 nuevos casos que se detectan cada año puedan respirar, por fin, con tranquilidad.
