Cómo recuperarse correctamente de la gripe: lo que sí y lo que no debes hacer
La gripe no termina cuando baja la fiebre: el descanso, la hidratación y una vuelta progresiva a la rutina son fundamentales para una buena recuperación
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Cada invierno se repite la misma historia: fiebre alta, dolor muscular, escalofríos, tos seca, cansancio extremo y la sensación de que el cuerpo “se ha apagado”. La gripe no es un resfriado fuerte simple, aunque a menudo se trate como eso. Se trata de una infección respiratoria causada por el virus influenza que, incluso en personas sanas, puede dejar secuelas de cansancio durante semanas si no se gestionar bien su recuperación.
El problema es el siguiente: muchas personas se centran en “pasar la fiebre” y volver cuanto antes a la rutina, pero no se tiene en cuenta que la convalecencia es una fase clave. Saltársela o forzar al cuerpo demasiado pronto no solo va a retrasar la recuperación, sino que también aumenta el riesgo de complicaciones posteriores como bronquitis, neumonía, recaídas o infecciones secundarias.
En este artículo compartiremos qué hacer y qué evitar para recuperarse correctamente de la gripe, cuándo es normal seguir cansado y en qué momento conviene consultar de nuevo al médico.
La gripe no es un resfriado
Esta es la primera aclaración importante. La gripe está causada por los virus influenza A y B, y sus síntomas suelen ser más intensos y bruscos que los de un catarro común. Según el Ministerio de Sanidad y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la gripe puede provocar fiebre alta de inicio repentino, dolores musculares intensos, cefalea, tos seca, malestar general marcado y agotamiento extremo.
Su duración suele ser de 5 a 7 días, pero esta es la fase aguda. No significa que pasados estos días el cuerpo esté completamente recuperado al desaparecer la fiebre. El sistema inmunitario ha estado trabajando a pleno rendimiento y necesita tiempo para poder volver al equilibrio.
Qué se debe hacer para recuperarse bien de la gripe
Respetar el descanso
El descanso no es un consejo genérico: es una parte activa del tratamiento. Durante la gripe, el cuerpo redirige gran parte de su energía a la respuesta inmunitaria, por lo que forzar la actividad física o mental retrasa ese proceso.
Los expertos recomiendan que se duerma todo lo que el cuerpo pida, evitar largas jornadas laborales o exigentes durante varios días despu és de la fiebre y reducir al mínimo los estímulos intensos mientras está en la fase de recuperación.
Mantener una hidratación constante
La fiebre, la sudoración y la respiración acelerada favorecen la deshidratación. Beber líquidos no solo va a ayudar a sentirse mejor, sino que facilita la eliminación de secreciones y reduce la irritación de garganta y vías respiratorias.
Lo más recomendado es agua, infusiones suaves y caldos claros en pequeños sorbos bastantes frecuentes si no hay apetito.
Comer aunque no se tenga hambre
Durante la gripe es habitual perder el apetito. No ocurre nada si se come menos durante unos días, pero sí que es conveniente aportar los nutrientes básicos para que la recuperación sea mejor. Unas buenas opciones serían: sopas y caldos, arroz, patata, verduras cocidas, frutas o proteínas ligeras.
Tomar la medicación solo como está indicada
Los analgésicos y antipiréticos como el paracetamol o el ibuprofeno pueden aliviar la fiebre y el dolor, pero no acortan la duración de la gripe. Solo se deben utilizar para controlar síntomas y siempre respetando la dosis y tiempos.
Se tiene que tener en cuenta que los antibióticos no sirven contra los virus, tampoco se recomienda automedicarse con antivirales si no están prescritos o combinar medicamentos sin consultar con un profesional.
Escuchar al cuerpo en la fase final
Aunque la fiebre haya desaparecido, es muy común sentir cansancio persistente, falta de concentración o sensación de debilidad. Esto puede durar una o dos semanas, sobre todo en adultos. Es algo común y forma parte de la recuperación.
Que no hacer para recuperarse bien de la gripe
Volver al trabajo o ejercicio justo cuando baja la fiebre
Este es uno de los errores más comunes. La fiebre solo es un marcador de la fase aguda, no del final del proceso. Si se retoma la actividad intensa pronto, se aumenta el riesgo de recaída, prolongación del cansancio o complicaciones respiratorias. Lo ideal es esperar 24-48 una vez que la fiebre haya remitido.
Pensar que “ya se está bien” aunque se siga agotado
El cansancio postgripe no es debilidad ni falta de forma física. Es una consecuencia fisiológica del esfuerzo inmunitario. Si se ignora puede derivar en fatiga prolongada. En caso de que este agotamiento dure más de 3-4 semanas, si hay que consultar con un médico.
Abusar de estimulantes para evitar ese cansancio
Beber café en exceso, bebidas energéticas o suplementos estimulantes pueden dar una falsa sensación de energía, pero no aceleran la recuperación y pueden interferir con el descanso, que es justo lo que el cuerpo necesita.
Automedicarse “por si acaso”
Tomar antibióticos sobrantes, corticoides o mezclas de medicamentos sin indicación médica es un error común. Esto puede enmascarar síntomas, retrasar diagnósticos y provocar efectos secundarios completamente innecesarios.
