Cuando los indígenas se aliaron con los conquistadores de América: los expertos destacan su papel en medio del debate histórico

Los expertos destacan el papel clave de los indígenas en la conquista de América. Noticias Cuatro
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La polémica entre el Gobierno de México y España sobre la conquista de América ha vuelto esta semana al primer plano político y mediático. Las recientes declaraciones del rey han reavivado un debate histórico complejo, cargado de matices y, a menudo, simplificado en exceso. Un episodio que, 500 años después, sigue generando interpretaciones enfrentadas.

Para entender este periodo, marcado por claroscuros, diversos expertos coinciden en señalar un elemento clave que suele quedar relegado: el papel decisivo de los pueblos indígenas. Lejos de una visión lineal de dominación, la conquista de América también fue, en gran medida, un proceso en el que participaron activamente distintas comunidades nativas, muchas de ellas aliadas con los conquistadores.

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Hablamos con varios expertos reunidos en una jornada de “El mundo indígena en el ámbito hispano” organizado por la Asociación héroes de cavite donde se dieron cita los siguientes expertos John Alejandro Ricaurte , Maher Sarabino Iván Perez Corona Rafel Aita,

La caída de la capital del imperio mexica

Así ocurrió en la caída de la capital del imperio mexica, donde Hernán Cortés contó con el apoyo de numerosos pueblos indígenas enfrentados a los aztecas. De forma similar, en el territorio andino, Francisco Pizarro consolidó alianzas locales que resultaron determinantes. Estas colaboraciones no solo tuvieron consecuencias militares, sino también sociales: algunos líderes indígenas fueron reconocidos por la Corona con títulos nobiliarios, integrándose en el sistema político de la época.

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Sus escudos, en lugar de los tradicionales leones europeos, incorporaban símbolos como pumas o jaguares, reflejo de su identidad. Así nos lo comenta en primera persona Juan Marcilla de Teruel-Moctezuma, Conde de Moctezuma de Tultengo y descendiente de Moctezuma II.

Este reconocimiento, inédito en otros procesos coloniales, muestra una realidad más compleja de lo que a menudo se presenta. Ni hubo un exterminio total de los pueblos indígenas, ni estos pueden ser reducidos a un papel pasivo o uniforme.

Eso no excluye, sin embargo, los abusos. Los conquistadores y encomenderos protagonizaron episodios de explotación, pese a que las Leyes de Indias intentaban limitar estos excesos. La realidad fue desigual y, en muchos casos, dura para las poblaciones locales. Pero también lo fue en etapas posteriores.

Las diferencias entre algunas naciones de América

Tras las independencias americanas, impulsadas principalmente por élites criollas descendientes de españoles, la situación de muchos indígenas no mejoró. En algunos territorios, incluso empeoró. Mientras que durante la etapa virreinal la Corona mantenía ciertas estructuras de protección de autonomías locales, los nuevos estados tendieron a reforzar sistemas de explotación.

Ejemplo de ello fueron los huasipungos en Ecuador, formas de servidumbre que se prolongaron hasta bien entrado el siglo XX. La forma en la que se generan los países es primero un sentimiento de nación que luego crea unas estructuras administrativas de un Estado. En América ocurrió lo contrario se encontraron con unas estructuras administrativas ya creadas y entonces había que dividir el continente inventándose naciones. De hecho, es difícil por no decir imposible, explicar la diferencia que hay entre algunas naciones de América. Por ejemplo: entre Argentina y Uruguay.

Paradójicamente, durante las guerras de independencia, numerosos indígenas se mantuvieron fieles al bando realista. No por afinidad ideológica, sino por la percepción de que la monarquía garantizaba mejor sus derechos y formas de organización. Figuras como los generales indígenas Agustín Agualongo o Antonio Navaluachaca lucharon contra los movimientos independentistas, en un episodio poco conocido de esta etapa.

Se enviaron a la Península unas 180-200 toneladas de oro durante tres siglos de dominio español

En términos económicos, el relato también invita a la reflexión. Durante tres siglos de dominio español, se enviaron a la Península unas 180-200 toneladas de oro, una cifra que hoy equivale aproximadamente a la producción de México en apenas dos años. El resto del oro que se extrajo se quedó en la propia América y se tradujo en la construcción de numerosos enclaves históricos en América, hoy reconocidos como patrimonio mundial.

Todo ello evidencia que la conquista y sus consecuencias no pueden entenderse desde una única perspectiva. Fue un proceso complejo, con alianzas, conflictos, integración y abusos. Como este, otros tantos reportajes sobre historia que puede ver en www.cuatrohistoria.com. Un periodo que no admite lecturas simplistas ni juicios anacrónicos. Porque, como recuerdan los historiadores, analizar el pasado con los valores del presente puede conducir a interpretaciones distorsionadas. Del mismo modo que la vida en el siglo XVI no puede compararse con la actual.