La epidemia invisible: cómo las pantallas están secuestrando nuestra salud emocional

La epidemia invisible: cómo las pantallas están secuestrando nuestra salud emocional
El psicólogo Rafa Guerrero en su entrevista con Manso. Realización: Gabriel Pérez Iglesias
  • El psicólogo Rafa Guerrero publica el libro ‘Adictos a las pantallas’, donde alerta sobre el secuestro emocional de la tecnología

  • Ofrece herramientas prácticas a través de un "Decálogo tecnológico" para prevenir y tratar estas dependencias

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En su obra más reciente, titulada ‘Adictos a las pantallas’ (Libros Cúpula), el psicoterapeuta Rafa Guerrero propone un análisis profundo sobre cómo la "cultura de la (des)conexión" está impactando la salud mental de niños, adolescentes y adultos. El libro no nace con la intención de demonizar la tecnología, sino de servir como una guía para comprender el funcionamiento de nuestra mente frente a ella y aprender a usarla sin que esta nos use a nosotros.

Una de las premisas fundamentales que Guerrero desarrolla a lo largo de las páginas es que la adicción -ya sea al móvil, a las redes sociales o a los videojuegos- es solo el "humo" de un incendio emocional mucho más profundo.

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El autor sostiene que, en lugar de preguntar al paciente «¿qué te pasa?», los profesionales deberían indagar en «¿qué te pasó?». Según el texto, muchas de las conductas adictivas actuales son intentos desesperados de anestesiar el sufrimiento derivado de una infancia con falta de conexión, apegos inseguros o traumas no atendidos.

Para explicar la vulnerabilidad ante las adicciones, el libro introduce la "metáfora de la hucha". Guerrero explica en una entrevista con Noticias Cuatro que cada vez que un adulto atiende con sensibilidad las necesidades de un niño, introduce un "céntimo" en su hucha emocional.

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Una hucha con ahorros suficientes permite al individuo ser autónomo y autorregularse en el futuro. Por el contrario, una hucha vacía por negligencia o falta de sintonía emocional genera una dependencia que empuja a la persona a buscar en el mundo digital –‘likes’, seguidores o victorias virtuales- el dinero que le falta para sobrevivir emocionalmente.

El libro dedica un espacio considerable a la neurociencia, explicando cómo el uso intensivo de pantallas afecta a la corteza prefrontal, el área del cerebro encargada de funciones ejecutivas como la concentración y el control de los impulsos. Guerrero advierte que las aplicaciones están diseñadas para inundar el cerebro de dopamina, un neurotransmisor relacionado con el deseo y la motivación, creando un bucle de recompensa inmediata que resulta especialmente adictivo para los cerebros en desarrollo de los menores. Ante esto, el autor es tajante: "somos nativos vinculares, no digitales", y ninguna pantalla puede sustituir la necesidad humana de una mirada sincera y disponible.

Como ejemplo de la fuerza del vínculo humano, el texto relata la historia de los supervivientes de los Andes en 1972, destacando que lo que permitió su salvación fue la cooperación, la fraternidad y el amor, elementos que constituyen la base de la verdadera resiliencia.

Finalmente, el libro ofrece herramientas prácticas a través de un "Decálogo tecnológico" para prevenir y tratar estas dependencias. Entre sus recomendaciones principales se incluyen:

-Cero pantallas hasta los 6 años: Para permitir un desarrollo óptimo de las conexiones neuronales.

-Zonas libres de wifi: Mantener dormitorios y mesas de comida sin dispositivos para fomentar la socialización real.

-La regla de los diez minutos: Ejercitar el autocontrol esperando diez minutos antes de consultar el móvil tras sentir el impulso inicial.

-Contacto con la naturaleza: Como el antídoto más eficaz para mejorar el estado de ánimo y la concentración.