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Wasteland 2 Director's Cut, un western postapocalíptico con sabor a RPG clásico

wastelandcuatro.com

"¡Si hay que usar las manos!" le gritaban a Marty McFly un pequeño Elijah Wood y otro niño-rata cuando éste les enseñaba a jugar al 'Wild Gunman' en 'Regreso al Futuro II'. Según nos cuenta Twitter y así como 200.000 memes, el futuro ya está aquí y, como en aquella película, el videojuego retro y, más concretamente, el RPG oldschool vuelven pisando fuerte siguendo la brecha abierta por 'Demon Souls'. Así llegamos a 'Wastelands 2', un título elaborado con mucho cariño y nostalgia que viene a revisar los orígenes de su hija bastarda, la saga Fallout.

Hablar de Wasteland es hablar de arqueología del Videojuego. Fue uno de los primeros éxitos de Electronic Arts en 1988. Tras varios intentos nonatos de secuela, la saga Fallout tomó el testigo de forma no oficial y el resto ya es historia. Ahora el original vuelve por sus fueros. Sin embargo, Wasteland 2 se aleja radicalmente del camino que tan brillantemente está trazando Bethesda desde la 3ª parte de la saga Fallout y retoma el discurso más o menos donde lo dejaron Fallout 1, 2 y Tactics. Toda una declaración de intenciones.
Desde una perspectiva cenital comandamos a un grupo de cuatro rangers patrullando un desierto postapocalíptico, radioactivo, ochentero, violento y madmaxista donde impera la ley del más fuerte. Quien no quiere robarnos, quiere matarnos y la mayoría ambas cosas.
Tendremos que hacer frente a un buen número de mutantes y bandidos con un sistema de combate por turnos que recuerda bastante a títulos como Jagged Alliance o XCOM, siendo el realativamente reciente 'Enemy Unknown' el referente más directo. Como guiño (y no será el único) al Wasteland de 1988, una columna de texto en un lado de la pantalla va narrando todo lo que hacemos al más puto estilo de RPG conversacional.
'Wasteland 2' no entiende de curvas de dificultad y, desde el primer momento, la vida en el yermo es muy dura. Los enemigos nos superan en número y suelen disparan mejor que nosotros. Hay armas de todo tipo (desde pistolas hasta artillería pesada) pero la mayoría son de antes del desastre, están destrozadas y suelen encasquillarse. Las balas y escasean más que el agua o los botiquines y no llegaremos muy lejos sin una buena armadura o si descuidamos nuestra puntería. Muchas veces un machete o una tabla con clavos serán nuestros mejores amigos.
Aunque nuestro superior nos indica unas directrices a seguir a través de la radio, de nosostros depende en buena medida atender una u otra misión. Si no llegamos a tiempo morirán inocentes. Un mal paso en el yermo significará morir de sed o afectados por la radioactividad, cuando no meternos en combates aleatorios de los que será difícil huir o incluso salir con vida. Con este panorama no es tan raro que nuestros combatientes se desmoralicen con facilidad, escapen a nuestro control e intenten desertar.
wasteland 2
    
Un humor negrísimo y con muchos guiños al cyberpunk nos acompña desde la fase de creación de nuestro grupo de cuatro personajes (otros personajes jugables se nos irán uniendo por el camino). Como en todo juego de rol que se precie, conforme vayamos ganando experiencia y subiendo de nivel, podremos ir mejorando un buen número habilidades de todo tipo, algunas tan variopintas y necesarias en nuestro día a día como saber reparar tostadoras.
Pura vieja escuela en definitiva. A finales de los 90 habría babeado con este juego pero, a estas alturas, hay ciertos aspectos que me chirrían. Para empezar, un sistema de combate con tan poca coherencia. Al menos en las primeras sensaciones, no se entiende muy bien por qué personajes con mala punteria aciertan a blancos cubiertos mientras que otros con más puntos en esta disciplina fallan a bocajarro. Tampoco está muy clara la función de algunos atributos de los persnajes en el desarrollo de la partida, cuáles son más valiosos, etc.
'Wasteland 2 Directos Cut' se editó para PC en 2014 y el paso a la consola, lamentablemente, no le ha sentado demasiado bien. Si bien ha mejorado algo en el apartado gráfico, sigue estando por debajo de los estándares de una PS3 a pesar de ser un juego que sólo se ha adaptado para Xbox One y PS4. Con todo, la fantástica ambientación postapocalíptica y fronteriza, con ese lamento de guitarra polvorienta a lo Ry Cooder en 'Paris Texas', trascienden por completo lo puramente técnico.
Menos permisible es que el interface de personajes/inventario/misiones, que tan bien se resolvía con el ratón en el ordenador, se antoje algo lioso a merced de los gatillos del Dualshock 4. Todo será acostumbrarse.
Lo que ya no tiene perdón de Dios, es ese tipo de letra tan minúsculo. No hubiera costado nada hacerlo más grande y se está echando por tierra la experiencia de juego en una aventura como ésta que tiene tantísimo texto.
En resumidas cuentas estamos ante un RPG táctico de los de antes, con mucho sabor a clásico y vocación de secuela apócrifa de 'Fallout 2'. Bastante atípico para una consola de nueva generación, aunque compresible dentro de este eterno revival que estamos viviendo en el que ya no sabemos ni en qué decada estamos, donde la economía de medios y una dificultad nada indulgente son valores a recuperar en pos de un juego muy completo y desafiante. Si bien, existe una línea muy fina entre no dárnoslo todo masticado y, directamente, ponernos la zancadilla.