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Joaquín Sabina: "Me las arreglé para estirar esa peligrosa juventud hasta los 50 años"

Risto Mejide: Tú has tenido todo a la máxima potencia. El amor, la familia, los amigos…

Joaquín Sabina: De todos modos, me sobrevaloráis. Es verdad que vivía de noche y no me ocultaba. Escribía en los bares de dudosa reputación porque me daban el humo, la música, también el anonimato que buscaba. A partir de eso, del cigarrillo y del whisky, se construyó una caricatura a la que yo contribuí. No es para tanto porque aquí estoy a los 65 años algo que ni yo, ni mis amigos ni enemigos esperaban. Me las arreglé para estirar esa peligrosa juventud hasta los 50 años. Coinciden con mi amor por la bella peruana que se viene a vivir conmigo después de mucha insistencia e inmediatamente el ictus. Afortunadamente, no me llegó a la voz. A la semana, por alguna rarísima razón que tengo que consultar con la virgen de Lourdes, no tenía secuelas. Las secuelas fueron posteriores. Una depresión muy gorda y luego volver a la vida de un modo más mesurado para el que no tenía ninguna vocación. La ‘Jime’ fue vida. Me salvó la vida y me la sigue salvando. Le debo muchísimo. Hasta tal punto que para mí era inconcebible hacer una gira con tu señora. Uno se iba de gira para salir. Ahora si no viene, no voy.