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David Muñoz: "Cobramos 115 el menú corto y 170 euros el menú largo. ¡Es baratísimo!"

Risto Mejide: Tú Diverxo lo montas en 2007 y lo hipotecas todo. Esto lo he leído y me ha llamado mucho la atención. ¿Qué significa?

David Muñoz: Dicho así, cuando hablas de caso de éxito, el discurso es fácil. ¡Todos lo podemos hacer! Pero detrás, hay una historia de sacrificio brutal en todos los aspectos. Vendí mi casa, vendí mi coche, metí de por medio a mis padres, a mis suegros. De lunes a sábado, dormíamos Angela y yo en el local en una colchoneta hinchable.

Risto Mejide: Espera, espera… ¿Dormiste en el local?

David Muñoz: Sí. Era súper friki la situación porque solo se podía abrir desde fuera no desde dentro. La última persona que se iba cerraba desde fuera y por la mañana venía mi padre y desayunaba con nosotros. La gente se sorprendería con la de cosas que hemos sacrificado.

Risto Mejide: ¿Cuánto tiempo estuviste durmiendo en el  local?

David Muñoz: Ocho meses. Éramos tres personas y a los tres meses tuvimos un éxito fulgurante. Siempre tuve la sensación de íbamos por encima de nuestras posibilidades. Siempre. La sigo teniendo. La única forma es con el sobreesfuerzo no solo mío si no de mi equipo.

Risto Mejide: Siempre te has ido arriesgando por encima de lo que te estaba dando la vida.

David Muñoz: Siempre. Incluso en el propio devenir del restaurante. En el día a día del restaurante, estamos por encima de nuestras posibilidades.

Risto Mejide: ¿Qué significa eso?

David Muñoz: La infraestructura del restaurante no está preparada para tener a 32 personas trabajando a día de hoy. Hicimos un vestuario para que se cambiasen ocho personas. A día de hoy, se cambian 32. Eso es un zulo.

Risto Mejide: Otro diría que eres un tacaño.

David Muñoz: Dónde lo amplío si es un sitio que lleva tres años perdiendo pasta.

Risto Mejie: ¡No me digas que Diverxo pierde pasta!

David Muñoz: Eres un tío inteligente. Objetivamente, ¡cómo no va a perder pasta! Tiene tanto trabajador como comensal, tiene unos gastos muy grandes.

Risto Mejide: ¿Cómo muy grandes?

David Muñoz: En alquiler, solo 10.000 euros. En pescado, nos podemos gastar 20.000 euros cada mes. Son gastos muy grandes y tenemos 30 cubiertos.

Risto Mejide: ¿Cuánto cobráis por cubierto?

David Muñoz: 115 el menú corto y 170 euros el menú largo. ¡Es baratísimo! Definamos barato o asequible. No es asequible pero es baratísimo. Todos esos gastos hacen que el restaurante no sea rentable.

Risto Mejide: ¿Cuánto ganas al mes?

David Muñoz: 1.250 euros. ¿Y? ¿No está mal? Podría haber ganado mucho más dinero, sí. Podría ganar mucho, más, sí.

Risto Mejide: ¿Y esperas seguir ganando 1.250 euros al mes?

David Muñoz: No. ¿Me ves cara de tonto? Ni yo ni la gente que me rodea. Tengo fieras trabajando conmigo. Gente con un talento brutal y no cobran lo que se merecen pero todo tiene un tiempo. Estamos construyendo. Si te digo que tengo 34 años, todo lo que tengo es mío, además tengo pasta, tiempo libre y he sido consecuente con mis ideas… ¡Expediente X total! Hemos construido en base a que el día de mañana seamos libres, hagamos lo que nos dé la gana, ganemos pasta yo y la gente que me ha apoyado… Evidentemente, hay que construir. No pasa nada. El titular que salió en la prensa de tengo tres estrellas Michelín y soy mileurista es sensacionalista. ¡No soy ningún pobrecito! Tengo dos duros y  me los gasto en una vajilla. Me volví loco y quería cambiar la vajilla. Para mí, era parte importante de la experiencia Diverxo y nos hemos gastado hasta el dinero que no teníamos. A nivel empresarial, el hecho de que la gente alucine con esa vajilla es una inversión.