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Marta cumple su sueño, pero antes de tiempo ¿Habrá boda principesca?

Las princesas siguen de viaje por el mundo y los conquistadores apuran el tiempo porque no les queda mucho para volver al reino de las tres coronas y enfrentarse a la decisión final. Rym ya tiene ‘repescado’, Yiya duda con sus chicos y Marta vive la petición de mano que siempre había soñado.

Las princesas siguen con sus viajes de cuento, unos días en los que intentan conocer lo mejor y lo peor de sus chicos para así, tomar la decisión final y elegir a su príncipe azul.
Yiya paseaba con todos sus chicos por Barcelona y Fidel, recién incorporado como asesor, jugaba con la poca información de Juan Carlos y Borja, que le creen un rival en la conquista de Borja. Sin embargo, los celos surgían entre los veteranos, ya que Juan Carlos se llevaba a Yiya y Borja le preguntaba: “¿Me ves preocupado?”
La teoría de Padilla sobre el destino deja a Marta sin palabras
Marta visitaba Notre Dame con sus chicos y casi todos coincidían en que las gárgolas les provocaban si no miedo, al menos inquietud. Sin embargo, a Padilla no le dan miedo “estas cosas” y explicaba que cree que hay algo más allá, pero no sabe qué. El pretendiente elaboraba una teoría sobre el destino y, finalmente, se marchaba a solas con su princesa para explicársela. Sin embargo, su verdadero objetivo era regalarle un candado en señal de su amor. “Ahora lo ponemos como amigos ¿No? y ya si surge el amor venimos a ponerlo como lo que seamos”, le decía ella.
Rym se hace la pedicura… Y César llega por sorpresa
Cuando no llevo los pies arreglados siento inseguridad”, decía Rym así que se dirigía con su asesor, Pedro, a un centro de belleza. Era un lugar con encanto, ellos estaban comodísimos, brindaban con champán y charlaban sobre la identidad del repescado, que desconocían. Lo que no sabían es que iban a tardar segundos en conocerle ya que, sin avisar, llegaba César, expretendiente de Yiya que encandiló a Rym en una cita.
A Yiya le gusta Juan Carlos: “Voy del todo a la nada y de la nada al todo”
Juan Carlos confesaba estar “alucinadísimo” y el motivo es que la princesa hubiera expulsado a Josh (uno de sus favoritos) y no a él. Yiya le explicaba que su última charla fue “un descubrimiento” tras el que le ve “hasta más guapo”, unas palabras que despejaban las dudas de Juan Carlos y despertaban su entusiasmo. Sin embargo, Yiya tiene claro que va “del todo a la nada y de la nada al todo”, ayer no le gustaba, hoy sí y mañana no lo sabe.
Las palomas mandan
Chari, Nacho y Mateo paseaban por París a la espera de que la princesa acabara su cita con Padilla. De pronto, las palomas parecían ocuparlo todo y un hombre les daba comida ¿El resultado? Las palomas no dejaban de acercarse a ellos, una situación que Mateo llevaba estupendamente mientras Nacho no paraba de gritar. “Le habrán confundido con un nido”, decía Mateo.
Yiya entraba al mercado del brazo de Borja y a ella le parecía que estaban llegando a la Iglesia. La princesa no podía evitar las sonrisas y Borja le proponía que fueran al piso de un amigo. Ella aceptaba encantada y la decoración del lugar le sugería una pregunta: “¿Tú has sido mucho de poner los cuernos?”, Borja no daba crédito y la conversación no mejoraba ya que tienen visiones diferentes del amor. Ella cree en el amor para toda la vida y él necesita tiempo para saber si eso es posible.
Sin embargo, aunque no paran de discutir y parecen pensar de forma opuesta constantemente, la tensión entre ellos se corta. “Yo tengo que asegurarme bien que lo que me llevo, si me lo llevo, me lo llevo para todo el rato”, decía Yiya; “nada, que está loca”, decía él tras el encuentro.
El romántico paseo de Marta y Mateo: “Mi sueño es que me pidan matrimonio en la Torre Eiffel”
Tras su cita con Padilla, Marta se embarcaba junto a Mateo. Todo eran risas, piropos, bonitas vistas, fotos de recuerdo… “Dos andaluces en París”, decía la princesa y confesaba al pretendiente que su sueño siempre ha sido que le pidan matrimonio bajo la Torre Eiffel.
Brindando por “el momento hetero-flexible”
Yiya y sus chicos subían a las alturas para comer. Era comida creativa y Fidel veía el momento adecuado para hacer una pregunta: “¿Sois abiertos a la hora del sexo?” Nadie respondía y él les animaba a hablar “con libertad” y dejarse “de tapujos”. Sin embargo, el único que contestaba era él mismo: “¿Compartir el sexo con otros hombres?”, le preguntaba Juan Carlos; “creo que en esta vida hay que probarlo todo”, respondía él, unas palabras que encantaban a Yiya, que proponía un brindis “por el momento ‘hetero-flexible”.
David: “Me gustaría verme del brazo de Rym por las calles de Tudela”
El conquistador elegía el restaurante, la bebida, los pinchos… Y viendo comer a su princesa, se daba cuenta de que cada vez le gusta más: “Es el tipo de chica que estaba buscando, cada día estoy más contento”, decía. David aprovechaba que tenían que escanciar sidra para llevársela a solas y, juntos, bebieron, bailaron y David le regaló un pañuel rojo con el escudo de Tudela.
Las gaviotas estropean la cita perfecta de Nacho
Nacho preparaba una cita de ensueño, en un parque con un lago en la ciudad del amor. Las gaviotas interrumpían su conversación constantemente, pero él no se dejaba amedrentar por el ruido, le confesaba que las picaduras de los mosquitos le habían despertado e inspirado para escribir una carta de amor. El conquistador leía el texto que acababa con la resolución de su mítica frase: “Because I’m happy… because of you”. “He quedado como un crack”, confesaba él, poco después.
Rym, a César: “¿Te convertirías al islam por mí?”
Princesa y pretendiente paseaban entre las flores, aunque el único objetivo de César es que Rym destacara entre ellas. “Las orquídeas son como las buenas mujeres, una vez que te has enamorado de ellas estás condenado a cuidarlas de por vida”, aconsejaban al conquistador y ella asentía. Se quedaban a solas y César conseguía acercarse, no sólo en lo físico: “¿Te convertirías al islam por mí?”, le preguntaba Rym y él, aunque le explicaba que toda su familia es cristiana, no lo descarta. “Has subido muchos puntos”, le decía ella.
Umberto consigue (al fin) el beso de Rym, pero en la nariz
La princesa y sus conquistadores se iban de safari, veían todo tipo de animales… Pero quien aprovechaba la oportunidad era Umberto, que se marchaba a solas con Rym. “A veces voy demasiado deprisa porque no soy de piedra”, le decía. Sabe que hay “conexión entre ellos” y por eso, tras varios intentos frustrados, le decía de nuevo que quería besarla. Rym se hacía de rogar, confesaba que el conquistador tiene “un punto misterioso” que le atrae e intriga y le concedía un beso, aunque sólo en la nariz.
Yiya ‘marea’ a sus chicos
 “¿Si yo comentara que además del viaje se termina una etapa para alguien?”, preguntaba Yiya a sus conquistadores y las caras de los aludidos cambiaban al instante. Borja tenía las cosas claras, porque cuando no habla con Yiya “nos entendemos”, pero Juan Carlos no las tenía todas consigo: “A Borja le pone Yiya, a Yiya le gusta Borja pues macho, voy y le digo: ‘dame la calabaza”. Sin embargo, la princesa desvelaba el engaño para tranquilidad de todos: “Nos vamos de Barcelona, pero nos vamos todos”.
Marta dice adiós a Nacho: “¡Qué romántico, una calabaza bajo la lluvia!”
La lluvia caía en París y presagiaba la expulsión. Los tres conquistadores esperaban muy juntitos bajo un paraguas frente al arco del triunfo y Marta llegaba a su encuentro sacando una calabaza del bolso. “Hasta el final no podéis aguantar todos, uno se tiene que ir y es Nacho”, comunicaba la princesa. Sin embargo, el conquistador se tomaba esta noticia tan bien como todas: “¡Qué romántico, una calabaza bajo la lluvia!”.
Mateo cumple el sueño de Marta pidiéndole matrimonio en la Torre Eiffel…
La princesa y sus conquistadores estaban a punto de abandonar la ciudad del amor pero quedaba algo pendiente. Marta quería ver la Torre Eiffel de noche y Mateo la llevaba. Daban un romántico paseo, pero el conquistador quería que el sueño fuera completo, recordaba que Marta quiere que le pidan matrimonio justo en ese lugar, y así lo hacía. Aunque, finalmente, todo era un simulacro.
En el próximo programa…
Ha sido un largo camino. A las princesas les queda hablar con quienes se marcharon, saber lo que sus conquistadores pensaron de ellas cuando las vieron… Y tomar su gran decisión ¿Habrán encontrado a su príncipe azul?