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Príncipes que vienen y van: Ramiro regresa a por Marta y Diego da calabazas a Rym

Parece que a Cupido empieza a amontonársele el trabajo, las princesas por fin tiene claro cuáles son sus favoritos y se rinden a sus pies. Sin embargo, mientras algunos de ellos regresan, como es el caso de Ramiro, otros se van, como Diego, que decía tener un conflicto de sentimientos y dejaba tan plantada como decepcionada a Rym. Mientras tanto, Yiya ve cómo su favorito cae en picado en la lista mientras la música de Josh le conquista.

Las historias de amor empiezan a perfilarse en este cuento, aunque aún queda mucho para el “y fueron felices y comieron perdices”. Un nuevo día amanecía en el reino de las tres coronas y Luján Argüelles llegaba con una gran noticia: cada princesa podía pedir un deseo. Rym pedía no expulsar y su deseo era concedido sin problema, Yiya pedía decirle a Sabina que es su nueva mejor amiga (lo que dejaba a Luján Argüelles sin palabras) y Marta pedía volver por un día a su pueblo, eso sí, junto a Ramiro. Y dicho y hecho, en ese mismo instante Ramiro regresaba para alegría tanto de la princesa como de su tía.
Rym, a David: “¿Te convertirías al islam?”; David: “Vamos muy rápido”
Mientras Marta viajaba a su pueblo, Rym se citaba con David, que le ganaba en pocos segundos. Entre risas y muchos coqueteos, David le pedía que confiara en ella y se acercara. Rym no quería besarle en los labios pero él sólo quería un beso en la nariz. Sin embargo, la cosa se complicó un poco cuando Rym le preguntaba si estaba dispuesto a convertirse al islam: “Estamos yendo muy rápido”, decía él.
Alfredo llora y Rym le tranquiliza con un beso
Además de un poeta, Alfredo es muy sentimental. Tenía una cita con su princesa y aprovechaba para darle un regalito, unos pendientes que entusiasmaban a Rym. La reacción de la princesa hacía que Alfredo se emocionara y ella, para tranquilizarle, le besaba.
Yiya se enamora de la música de Josh
Pasaban por delante de una tienda de trajes y a Josh, repentinamente, le apetecía comprarse uno. Tiraba de Yiya hasta llegar a la tienda y, una vez allí, lo que hacía era tocar el piano. El conquistador lo había visto desde la calle, se le ocurría que podía ser una forma de conquistar a la princesa y acertaba. Yiya, la princesa de hierro, se emocionaba y parecía casi enamorada. Tanto que no era él quien la besaba, era ella quien tomaba la iniciativa.
Umberto busca y vuelve a buscar el beso de Rym
El conquistador tenía claro que su relación con Rym estaba en un punto en el que necesitaban un beso. Por ello, no dudaba en alejarla del resto de conquistadores para tener un ratito a solas. Empezaba por abrazarle, confesaba que se “muere de ganas” por besarla pero, aunque lo buscó una y otra vez, el beso no llegó.
Juan Carlos se siente como “Casper” entre Yiya y Borja
Quería tener un rato a solas con Yiya, pero Borja se apuntaba a la cita y tres, ya se sabe, son multitud. Aunque Juan Carlos era quien tomaba la iniciativa, Yiya se centraba en saber por qué Borja está ausente y Juan Carlos, enfadado, se marchaba: “Soy un fantasma, soy Casper”.
Tras un beso ‘robado’, llega el beso de verdad
Chari dejaba a solas a Marta y Ramiro para que aprovecharan las vistas de Los Molares, su pueblo. Ella se quitaba los tacones y, ya tranquilitos, él le decía: “Mejor imposible”. Sin embargo, tenían algo pendiente, Ramiro quería saber si hizo bien al besarla y la respuesta de la princesa no podía ser más elocuente: “Por supuesto”. Sin duda, sus palabras abrieron las puertas a Ramiro, que vio la oportunidad clara de repetir el beso. Y Marta le correspondió, aunque repetía que con él quiere ir “despacio”.
Marta delega en sus compañeras la tarea de expulsar… Y Rim da calabazas a Iván
La princesa seguía en su pueblo con su tía Chari y con su querido Ramiro. El tiempo corría tan rápido que no iba a llegar a tiempo a la expulsión, así que delegaba en sus compañeras princesas. Rym era la encargada de coger la calabaza y, para tristeza de Pedro, expulsaba a Iván. El conquistador se quejaba, no había podido tener una cita con Marta pero tenía un plan B: conquistar a Nuria…
El segundo deseo de Yiya: que su examiga y exasesora, Nuria, abandone el cortijo
Yiya quería decirle algo a Joaquín Sabina, pero Luján no conseguía localizarle, así que le concedía un segundo deseo. Esta vez, la princesa lo tenía claro, quería que su antes amiga y antes asesora, Nuria, se marchara lejos. Sin embargo, Nuria podría irse acompañada ya que, tras su expulsión, Iván destacaba el feeling que había surgido entre ellos.
Yiya da calabazas a César
Aunque Yiya tenía claro a quién iba a decir adiós, lo hacía disculpándose: “No te he dado la oportunidad de conocerte como te mereces pero la culpa es mía, creo que si te la hubiera dado antes esto no pasaría ahora”, le decía a César. Sin embargo, él se tomaba muy bien la derrota: “El ‘cristianito’ hoy ha perdido el partido pero ya ganará otros campeonatos”, decía.
Diego da calabazas a Rym
Todas las princesas tenían un deseo y el de Rym era no tener que expulsar a ninguno de sus chicos. Su deseo estaba concedido, no iba a dar calabazas a nadie pero Diego tenía algo que decir: “No me veo al 100% en mis sentimientos hacia Rym y la veo que está ilusionada, no se merece a un tío que tenga dudas”, decía y se marchaba. Rym, evidentemente decepcionada, no le decía nada pero más tarde explicaba: “Me siento desilusionada, creo que me he dejado llevar un poco y me ha hecho daño”, decía.
En el próximo programa…
Aún queda mucha tinta para escribir este cuento y en el próximo capítulo de ‘Un príncipe para tres princesas’ se celebran las olimpiadas palaciegas, Ramiro vuelve, pero junto a los conquistadores de Marta y Yiya descubre un secreto que provoca sus lágrimas.