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Eichorst, a su rehén: “Necesito que me dures unas cuántas comidas más”

Por primera vez, Eichorst muestra su verdadero rostro sin maquillaje ni peluca. El que fuera soldado nazi durante la II Guerra Mundial tiene un rehén encadenado en una sala insonorizada que le proporciona la sangre necesaria para mantenerse con vida. “Mientras esperamos que el mundo cambie, necesito que me dures unas cuántas comidas más”, dice.