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Iker, Daniella y Adriana aprenden a comer solos y a dormir en sus camas

Los padres primerizos suelen verse desbordados, pero si en el primer embarazo vienen trillizos, la desesperación se multiplica. Tamara y Luis tienen son los padres de Iker, Daniella y Adriana, unos trillizos de tres años. Tamara es la encargada de organizar a la familia y no está preparada para que sus hijos sean independientes. Luis trabaja fuera de casa y cuando llega intenta ayudar, pero según dice Tamara, "no tiene autoridad y no exige", según su mujer. Las diferentes formas de enfrentarse a la educación de sus hijos está repercutiendo en su relación de pareja. Además, los problemas de Iker a la hora de irse a la cama son otro motivo de conflicto. "Tenía mucho pánico a dormir sólo y de la única manera que se callaba era durmiendo conmigo. La culpa la tengo yo porque no sabía las consecuencias que eso me iba a traer", ha dicho Tamara.

Muchos niños no respetan las reglas y sus padres son incapaces de ejercer su autoridad sobre ellos. Este es el caso también de Iker, Adriana y Daniella. Además, muchos padres acostumbran a sus hijos a dormir con ellos en la cama para evitar el llanto cuando son pequeños, algo que más tarde puede traer consecuencias.
Reforzar el buen comportamiento y premiar sus logros
  • Para que sean independientes hay que permitir que ellos, de manera autónoma, lleven a cabo las rutinas que se han generado en casa.
  • Si se viste solo, duerme solo y come solo, es más fácil para el niño pensar que puede estar solo, sin ningún miedo.
  • Un buen hábito de sueño permite el descanso familiar y enfrentar el día a día de manera más relajada y disfrutar mucho más de los hijos.
  • No atender el mal comportamiento y reforzar el bueno. Si el niño desobedece no se le presta atención y se premiarán sus logros cuando obedezca para reforzar su autoestima.
  • Dar las órdenes una sola vez y sin gritar. La tranquilidad es importante porque los niños imitan el comportamiento de los adultos.
  • Para que lleven a cabo una orden: Hay que acompañarlos y motivar a uno  de ellos porque el resto le va a imitar.
  • Nuestra reacción a sus peleas es importante, con la reacción les trasmitimos otras formas de solución. Nunca hay que hace de juez en un pelea porque no siempre el que pega más fuerte es el culpable.