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María José aprende a negociar con su hija preadolescente

Tratar con preadolescentes es complicado. En esta etapa los niños se rebelan y lanzan constantes retos a sus padres, que no saben como ejercer su autoridad. Este es el caso de María José, que no sabe como controlar a su hija Rosa Mari, de 11 años. La pequeña se niega a hacer los deberes y cualquier tarea que le ordene su madre, con la que tiene constantes enfrentamientos.

Tras la infancia la relación con los hijos pasa por una fase complicada. Los niños se rebelan y los padres no saben cómo ejercer la autoridad con unos preadolescentes que cuestionan todo y que no respetan las normas. En esa etapa está Rosa Mari, que a sus once años se enfrenta constantemente con su madre por cualquier motivo.
Hacer los deberes, la hora de la comida, ir al colegio... Cualquier excusa es buena para poner en entredicho la autoridad de María José, que gracias a las sencillas pautas que le da Rocío Ramos - Paúl aprenderá a controlar a su hija y que respete las normas y sus decisiones.
- No poner castigo sobre castigo. Cuando a los niños se le castiga una y otra vez por lo mismo llega un momento en el que les da igual y hacen lo que quiero. Ante esta situación, los padres tienen dos opciones: pelearse con sus hijos y que hagan lo que se les dice sólo porque se lo decimos nosotros o enseñarles a ser responsable a través de esta situación. 
- No responder a las provocaciones. Ellos se mueven bien en el follón y lo que quieren es que sus padres se peleen con ellos porque terminan ganando la batalla. 
- Cuando a un niño se le castiga hay que explicarles qué deben hacer para recuperar lo que se les ha quitado (ya sea un objeto o un privilegio como ver la televisión o ir al campamento de verano, como en el caso de Rosa Mari.)
- Aprender a negociar. Es importante llegar a acuerdos y ceder. Si los padres ceden en algunos aspectos y ofrecen a los hijos la posibilidad de hacer determinadas cosas que en principio no estaban dispuestos a permitir, los niños comprenden el esfuerzo que se está haciendo y aprenden a ceder. Para poder llegar a estos acuerdos, padres e hijos pueden poner en un papel lo que tienen que hacer cada uno para que quede claro la parcela que cada uno cede. De este modo se mejora la relación y se evitan las constantes discusiones.