Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Miguel, un auténtico torbellino

Miguel acapara la atención de su familia 24 horas al día. A sus cinco años, el pequeño trae de cabeza a sus padres, que apenas prestan atención a sus dos hermanas mayores porque Miguel es un auténtico torbellino. "Parece que tiene un hermano gemelo", dice su madre Mónica, que se empeña en perseguir al niño por toda la casa para que le obedezca.

Miguel es el protagonista absoluto de su familia y con cinco años consigue que todos estén pendientes de él las veinticuatro horas del día.
Su madre, Mónica, no deja de perseguirle por miedo a que sufra un accidente. Para Miguel todo es un juego y no sabe estar quieto: patalea, forcejea, pega, da patadas y lanza objetos a todo aquel que se interpone en su camino y corre por toda la casa para no cumplir los castigos que le imponen sus padres.
Miguel es un torbellino, que ha relegado a sus hermanas, Vanesa y Mónica, de 10 y 11 años, a un segundo plano. Las niñas pasan inadvertidas en una casa en la que Miguel es el rey.
Miguel duerme con sus padres
Cuando llega la noche el problema se agudiza. Miguel duerme con sus padres y cuando concilia el sueño le pasan a una cuna pegada a la cama.
Con la llegada de Supernanny Mónica y José Ángel deberán acostumbrarse a no estar pendientes de Miguel, dedicar más tiempo a sus otras hijas y fomentar la conversación y el juego en un ambiente relajado con la familia al completo.