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Miguel aprende a dormir solo en su habitación

Mónica y José Ángel no saben que hacer con su hijo Miguel. El pequeño, que tiene cinco años sigue durmiendo con ellos y sólo cuando se queda dormido pueden pasarle a la cuna que tienen en la habitación. El pequeño se niega a utilizar su cama y su habitación está intacta. La hora de ir a la cama supone un auténtico problema para sus padres, que han perdido toda su intimidad para conseguir que el niño duerma.

Miguel no quiere dormir en su habitación solo y todavía tiene la cuna montada en la habitación de sus padres. A sus cinco años, el pequeño no ha estrenado su cama y sólo concilia el sueño en la cama de sus padres, que le pasan a la cuna cuando ya está profundamente dormido.
La hora de irse a la cama se convierte en una batalla campal. El pequeño se levanta constantemente, obliga a su madre a meterse en la cama con él y la pide que le canta durante un largo rato.
Conseguir que los niños duerman en sus camas y concilien el sueño por sí solos es imposible para muchos padres que para evitar los lloros y las pataletas acceden a que los más pequeños duerman con ellos hasta bien mayores.
Gracias a Rocío Ramos-Paul, Mónica y José Ángel aprenden a cambiar la rutina de su hijo menor. Con unas sencillas pautas, el pequeño comenzará a domir en su propia habitación sin la necesidad de que su madre se acueste con él.
1. Si el niño es mayor y todavía utiliza la cuna, le proponemos desmontarla porque es un chico grande. Que participe en la actividad le ayuda a afrontar este nuevo reto.
2. Cuando el niño está acostumbrado a dormir en la cama de sus padres, la primera noche acompañamos al pequeño a su habitación y nos metemos con él en la cama para que el cambio no sea brusco.
3. Cuando el pequeño se duerme, le dejamos en su cama y al día siguiente, cuando se despierte, reforzamos su comportamiento y le decimos lo bien que lo ha hecho.
4. Poco a poco vamos poniendo mayor distancia. Después de unos días durmiendo con él, ponemos una silla al lado de la cama. Cuando llevamos al pequeño a su habitación le decimos que se meta en la cama y nosotros nos sentamos a su lado. De esta manera, favorecemos que el niño concilie el sueño sin contacto físico.
5. A medida que pasan los días vamos aumentando la distancia y pasamos la silla a la puerta de la habitación y luego al pasillo.
6. Si para conciliar el sueño, el pequeño necesita que le leamos un cuento o que le cantemos tenemos que decirle que debe permanecer tumbado en su cama. En caso de que se levante paramos la actividad e incluso podemos salir de la habitación.