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Las familias de la sexta temporada

En la sexta temporada, hemos visto nuevos retos surgidos de las nuevas situaciones familiares: Repasa los nueve casos.
Itziar tiene dos años y medio, y desde que nació, pasa la mayor parte del tiempo con su abuela mientras Miriam, su madre, trabaja. Entre las dos no consiguen hacerse con la niña. Itziar se niega a comer, y además necesita que tanto la madre como la abuela estén pendientes de ella continuamente.
Pilar y Jose tienen tres chicos con mucho carácter. Los dos mayores, a las puertas de la adolescencia, se imponen a sus padres a base de malas contestaciones. El pequeño, de dos años, se ha subido a un tren en marcha donde la indisciplina campa a sus anchas.
Vanesa y Víctor son unos padres jóvenes con un niño llamado Adrián, de dos años. El padre está todo el día con el niño debido al trabajo de la madre. Y su obsesión por la disciplina le ha llevado a establecer unas rutinas muy estrictas en casa. La relación de pareja se ha visto gravemente afectada por sus desacuerdos y han pedido ayuda a Supernanny.
José y Rosa tienen dos hijos, Pablo y Ana. Ambos están tan preocupados por la evolución del niño en los estudios- ya que se resiste a realizar sus tareas y nunca obedece- que se han relajado con la pequeña, quien hace y deshace a su antojo sin que nadie recrimine su comportamiento.
La relación de pareja de Alicia y Antonio se tambalea. Viven en el campo con sus dos hijos, pero la tranquilidad familiar ha desaparecido desde el nacimiento de Rodrigo hace dos años. Éste se niega a dormir solo y es la madre quien pasa las noches con él, por lo que los padres han perdido su vida de pareja.
En casa de Susana y Jorge, las comidas monopolizan la vida familiar. Irene, de 7 años sólo come los alimentos que son de su gusto. Mara, su hermana pequeña, ha empezado a imitarla y los padres están sumamente preocupados.
Enrique y Paqui no saben qué hacer con sus tres hijos. En casa el ambiente cambia dependiendo de si el padre está o no está con ellos. Enrique es muy autoritario y los pequeños saben que con él deben guardar la compostura. Pero cuando la madre se queda sola, los niños convierten la casa en un caos.
Bárbara y Marco son unos padres muy jóvenes e inexpertos. Tienen 20 y 23, y han formado un hogar con piso propio. Hace tres años nació su hija Aynara y su educación parece que les viene grande. Aynara consigue manejar a sus padres a su antojo.
Ángeles y Alfredo son padres trabajadores con cargos de responsabilidad en su empresa que al llegar a casa se enfrentan al reto de educar a cuatro niños pequeños que demandan toda su atención. Con el nacimiento de los mellizos, la organización de la casa ha terminado por tambalearse. Ambos están preocupados con la educación que imparten a sus hijos y sienten que la tranquilidad del hogar se ha perdido.