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'Supernanny' termina con las rabietas de Alba

Separarse de su madre supone un drama para Alba. La pequeña, de 5 años, es incapaz de despedirse de Verónica, a la que intenta acaparar cuando está en casa. Siempre que su madre tiene que salir, Alba llora desconsolada. Los berrinches son desmesurados. La pequeña puede llorar durante de una hora hasta que consigue calmarse. Sus padres no saben cómo controlar la situación para evitar las pataletas de la niña, que reacciona de la misma forma cuando sus padres la impiden hacer lo que quiere. Verónica y Vicente están desesperados, temen salir con su hija a la calle por si les monta algún número y sienten que la situación se les está yendo de las manos. Gracias a 'Supernanny', los padres de Alba aprenderán a afrontar las rabietas de su hija, que dejará de expresar su frustración por medio de gritos y aprenderá que un buen comportamiento conlleva un premio.

Los más pequeños de la casa han tomado el poder y saben cómo manejar a sus padres. Los niños saben cómo desgastar a los adultos y conseguir lo que quieren. Las rabietas son la mejor de sus armas y la más temida por algunos padres, que no saben cómo afrontarlas.
Al no conseguir lo que quieren, los niños gritan y lloran desconsoladamente hasta que terminan con la paciencia de sus padres, que cansados de esta situación, ceden al chantaje de los más pequeños.
Los lloros dan sus frutos y los niños los convierten en su modo de comunicarse y pedir las cosas. Las negativas de los padres y las normas se convierten en un drama. Los pequeños son capaces de tirarse al suelo, llorar incansablemente, tirar cosas e incluso insultar a sus padres hasta conseguir su propósito.
En esta situación se encuentran los padres de Alba. La niña tiene en jaque a Verónica y Vicente que no saben cómo afrontar las constantes rabietas de su hija. La pequeña es incapaz de afrontar las cosas que no le gustan. Si sus padres le ponen normas, la impiden hacer algo o si su madre tiene que salir, Alba responde con una pataleta.
Para resolver este problema, 'Supernanny' ofrece una serie de pautas tanto para que evitar las rabietas como para afrontarlas en caso de que se produzcan.
- No dar más de una vez la instrucción al niño. Si no queremos que coma más bollos se le dice una vez y no se le vuelve a repetir ni se le dan explicaciones. Los niños entienden las negativas a la primera pero insisten si ven que con eso obtienen nuevas respuestas y van agotando a sus padres.
- Cuando a los niños les cuesta hacer algo (en el caso de Alba despedirse de su madre) es recomendable explicarles lo que va a ocurrir y lo que pasará después. Avisarles cinco minutos de que nos vamos, de cómo queremos que se comporten en la calle o decirles que después de algo vamos a hacer una actividad que les gusta, ayuda a que los más pequeños estén tranquilos.
-Premiar el comportamiento adecuado. Para conseguir que un niño repita un comportamiento se puede premiar con algo que le gusta. En el caso de Alba, la pequeña es incapaz de separarse de su madre por lo que 'Supernanny' les propone que cuando la niña sea capaz de despedirse tranquila la lleven al parque de bolas. De esta manera, los niños aprenden que el buen comportamiento conlleva un premio y cada vez les costará menos hacer cosas que antes suponían un drama.
- Ignorar los berrinches. Si la pataleta ha sido inevitable, los padres deben ignorar a sus hijos hasta que se calmen. Hay que hacer entender al pequeño que ese comportamiento no nos gusta y que mientras siga así no pensamos hacerle caso. Si es necesario y el niño se engancha a los padres, se le debe separar y repetirle la frase, "Te atiendo cuando te tranquilices".
- Cuando el niño se haya tranquilizado hay que explicarle que esa actitud es la adecuada a través del refuerzo positivo. Decirle lo bien que está así y darle besos es la mejor manera de que los niños asocien el buen comportamiento a algo positivo.