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Supernanny frente a tres pequeñas fierecillas

Supernanny se traslada a la localidad malagueña de Mijas para enfrentarse a un nuevo caso: ayudar a María y Francisco que no han conseguido que sus hijos adoptados se lleven bien entre ellos. Pablo, Juan y Laura hacen que la convivencia en el hogar sea muy complicada por sus continuas peleas.

Rocío Ramos-Paul tendrá mucho trabajo en esta casa, que desde que llegaron Juan y Laura de Etiopía se convirtió en un campo de batallas por los celos de Pablo que no asume la pérdida de protagonismo.
Francisco y María no han logrado que los hermanos se lleven bien, tampoco que ayuden en la casa, ni que colaboren entre ellos. Los juegos pueden acabar en peleas y berrinches en cualquier momento y por cualquier motivo. Pero además, los padres reconocen que están sobreprotegiendo a sus hijos.
Juan “pica” y Pablo llora
El origen de los conflictos no es sólo uno, pero la dinámica siempre es la misma. Juan con una personalidad más arraigada, abusa de la debilidad emocional de Pablo que acaba siempre llorando para reclamar la atención y los mimos de sus padres. Pero Pablo recurre al llanto cuando quiere, lo que le convierte en un niño demasiado consentido.
Con la llegada de Supernanny a sus vidas, Pablo, Juan y Laura aprenderán nuevas normas y pautas de comportamiento.