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Isidoro: "El diablo me decía, 'tíratela'; y el ángel me decía, ‘entra dentro, entra dentro"

Dolores, entre lágrimas, se despedía de las pretendientas de su hijo. La manchega tenía que dejar a su churumbel solo para que tomara una importante decisión, elegir a Natalia o a Alexandra y, aunque ella no quería influir, sí le aconsejó que lo mejor era que pensara con el corazón.

El último día de convivencia del soltero con su madre y con sus chicas comenzaba con un incidente. Dolores quería algo de chocolate y encontró, pero no era el que venía con el desayuno sino el que Natalia había comprado y posteriormente había puesto sobre su cuerpo. Isidoro decidió reírse un poco y él mismo llenó su croissant de tan rico chocolate mientras Dolores, sin saber de qué se reían, hacía lo mismo.
Bromas a un lado, Isidoro tenía que tomar una decisión y pedía consejo a su madre mientras hacía las maletas: "¿Qué hago vieja con quien me quedo?", preguntaba el soltero; "la decisión la tienes que tomar tú, me gusta más Natalia por personalidad, pero las dos te aportan cosas buenas", replicaba Dolores y a Isidoro se le ocurría algo: "Alexandra me aporta un par de razones".
Llegaba la hora de la despedida. Dolores hacía un regalo a Alexandra para que no se sintiera desplazada por el bikini que hizo para Natalia. La pretendienta se mostraba agradecida y, ya entre lágrimas, Dolores decía adiós no sin antes espetar a Isidoro: "Espero que por una vez en la vida no piense con el pito, que pienses con el corazón". Avergonzado, Isidoro le tapaba la boca y le decía adiós.
"Estoy triste", decía Isidoro; "tengo que remplazar el amor de la vieja por el de una mujer para toda la vida" y, con las dos mujeres que quieren conquistarle, pensaba en voz alta: "Lo único que tengo claro es que soy del Barça", decía.
Como no podía ser de otro modo, Isidoro tomó una decisión en una discoteca. Primero quiso hablar a solas con Alexandra, dejando a Natalia con la única compañía de su copa. "Vales un montón, guapa, sincera, divertida, me gustas mucho tía… te lo digo de verdad", decía el soltero y llegaba el ‘pero’: "Algo me dice que tengo que volver dentro".
Tras la despedida, muy sonriente Isidoro regresaba a la discoteca y, sin mediar palabra, besaba a Natalia: "tú eres la mujer de mi vida", le decía tras muchos besos; "Es uno de los momentos más bonitos de mi vida, sin duda alguna, jurado"
Después de tan romántico momento, Isidoro justificaba su decisión. "El diablo me decía tíratela y el ángel me dice  entra dentro, entra dentro", explicaba en referencia a Alexandra; "Uno no se puede enamorar de la noche a la mañana, es como un vaso que se va llenando gota a gota", continuaba diciendo pero también reconocía que eso se acaba: "Todo eso se pasa, miras a otras aunque tú no quieras, somos hombres y el que diga que no miente".