Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

¡El viaje del amor ha comenzado!

Madres e hijos entrevistan a diez candidatas en cinco minutos con el fín de saber elegir entre ellas a seis firmes candidatas para compartir el resto de su vida.

En el primer programa de “¿Quién quiere casarse con mi hijo?”, los solteros, acompañados por sus madres, tienen cinco minutos para conocer a cada una de las 10 chicas (chicos en el caso de Luis Ángel).
En estos encuentros, las madres permanecen en silencio y sólo se les permite hacer fotos a las candidatas sin formular ningún tipo de comentario. Eso sí, acabadas las citas, las madres no dudan en aconsejar y expresar lo que opinan de cada una de ellas. Al final, sólo seis empiezan a trazar el camino para la conquista de los solteros y de sus futuras suegras.
Aquí comienza el viaje del amor
A partir de este momento, los solteros y sus madres contarán con varios días para conocer un poco más a las seis candidatas. Una vez transcurrido el tiempo estipulado, los solteros tendrán más claro quiénes no están a la altura de sus expectativas. Por su parte, las madres habrán tenido tiempo de pasar un rato a solas con ellas y decidir a quienes no les gustaría ver como novia oficial de su hijo. Tras una difícil decisión, cada soltero eliminará a dos candidatas y se quedará con cuatro.
Es la hora de la convivencia real en casa de las madres, en territorio completamente hostil: las cuatro elegidas tendrán que hacer sus maletas para vivir unas semanas con los solteros y sus madres. Días después, dos de ellas serán eliminadas.
Las dos finalistas pasarán un intenso fin de semana en una romántica ciudad del extranjero junto a los chicos que pretenden conquistar. Eso sí, ni siquiera en esta escapada podrán disfrutar enteramente de tiempo únicamente para ellas: las madres, durante el viaje, también tendrán mucho que decir. Al final de la aventura, tendrán que tomar la decisión final: ¿coincidirán sus preferencias con las de sus respectivas madres?