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Las familias se enfrentan a las pruebas finales

A un paso del último Consejo tribal de la temporada, las familias de Perdidos en la tribu hacen frente a las pruebas finales en sus respectivas tribus para descubrir si serán o no admitidos por ellas.
Mientras unos se enfrentan a la última gran ceremonia tribal de su aventura, otros tendrán que escuchar las reprimendas de sus anfitriones respecto a su actitud en las últimas semanas. Incluso, una de las familias deberá enfrentarse en solitario a desafíos como la caza del tiburón o la búsqueda de tambelos sin ningún tipo de ayuda, duros retos que pueden ser determinantes a la hora de la decisión final.
En sus últimos días en la tribu, la familia Moreno-Noguera participará de la ceremonia más importante de los nakulamene: aquella en la que un hombre y su familia se convierte en verdadero miembro de la tribu. Es el momento de comprobar si han demostrado tener el coraje necesario para dejar atrás sus comodidades occidentales y si han completado las pruebas clave para ser un nakulamene: tener un huerto, tener un cerdo y producir alimentos para compartirlos con el resto de la tribu.
En Papúa, el rito de la guerra será protagonista en un día muy especial para la tribu: si Rafa padre e hijo consiguen tener éxito podrán convertirse en guerreros de la tribu y ser considerados como tales. Pero no será éste su desafío más complicado: inesperadamente a la familia les hacen saber que como última prueba tendrán que enfrentarse en solitario a dos de las actividades más representativas de los kamoro: la caza del tiburón y la recogida de tambelos. Rafa padre y Rafa hijo se adentrarán en los manglares para dar caza a un tiburón sin la ayuda de ningún kamoro. Por su parte, las mujeres deberán ir a recoger tambelos sin indicación alguna. El barro y la desorientación serán algunos de los obstáculos que deberán salvar.
Tras el gran salto del toro, en Etiopía queda muy poco para que la familia reciba la decisión de la tribu sobre su integración. Los Rovira-Mezcua han cumplido la mayoría de las pruebas a las que les han hecho enfrentarse en la tribu, sin embargo los hamer dudan de que la familia quiera verdaderamente convertirse en uno de ellos. La vestimenta no es suficiente para ser un hamer y la tribu siente que la actitud de la familia no ha sido la más adecuada. El jefe de los hamer les hará un ritual sagrado para comprobar los verdaderos sentimientos y emociones de los Rovira-Mezcua sobre su transformación. De su veredicto dependerá la decisión final del último Consejo tribal.