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Los roces y las afinidades caldean la aventura

La segunda etapa de Pekín Express provoca los primeros roces y fomenta las afinidades entre parejas.

Es inevitable que en una carrera tan extrema, los participantes creen vínculos entre ellos. Algunos, más calculadores que otros, intentan poner distancia como estrategia. Otros, buscan aliados, y otros, simplemente, solo buscan ganar.
Mal de muchos….
…consuelo de pocos. Las sanciones impuestas por Sara y María une a Inés y Pedro con Jota y Freire. Los cuatro se lo pasan de lo lindo en su paseo en barco por el Lago Victoria, ¡ y ojo!, prometen guardarse esto.
Ambas parejas, aunque sobre todo, Inés y Pedro, no se toman bien el juego de las sanciones. María y Sara les han elegido por falta de afinidad y ellos se lo toman como algo personal: “si me voy, antes de irme cojo la ‘mierda’ de las botas y se la restriego por la cara”, eso promete Inés ante Mónica y Ezequiel.
¿Es una táctica correcta hacer amigos en una carrera?
A Paula y Luisa ser tan competitivas les jugó una mala pasada, dejaron claro desde el principio que no necesitaban hacer amigos. Entorpecieron a drede la carrera de algunos compañeros, no les dejaron subir a un camión para que les trasportara y cuando ellas necesitaron ayuda, sufrieron en sus carnes la falta de tacto que ellas tuvieron.
Caso diferente es el de David y Cuqui. Su amistad con las sevillanas es declarada a los cuatro vientos. Las ayudan siempre que pueden. En el segundo territorio llegaron juntos, decidieron el primer puesto en consenso y les dieron la oportunidad de jugar la inmunidad, junto a Sara y María. Las ‘rubias’ les agradecieron el gesto más tarde quitándoles el peaje de “Petrol Station”.
El asunto es que Mar y Vanesa avisan, ellas no les van a dar tanto carril. Aseguran que si quieren ganar no van a darles ventaja por ser amigos. “Se lo agradecemos, pero esto es una competición”, aseguran.
Las sevillanas se enrollan
Jota y Freire tienen el radar a punto, su objetivo es llevarse, además del premio, una conquista, y las sevillanas parecen ser la clave. El comparativo de Freire hacia ellas es de órdago “son liendres”. Traducido, significa que son enrolladas, tienen gracia, desparpajo…y son unos bellezones, cosa que a Santiago le trae por el camino de la amargura.
Las hermanas pasan la noche con padre e hijo, y esto despierta en Santiago sus instintos más carnales: “están mas buenas que un trozo de pan, pero yo soy viejo y no puedo catar esa carne”.
Mientras tanto, Mar y Vanesa, luchan contra ellas mismas. La situación se les va de las manos. Se agobian y no se entienden. El carácter de una pisa el de la otra, y se reprochan falta de tacto y comprensión. Ellas mismas confiesan que son muy ‘agonías’.