Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El juez cree que el yihadista detenido estaba "en vías de planificación" de un atentado

Rachid El Omari, el hombre del casco rosa, es marroquí pero llevaba 10 años en España. Afincado en Madrid y extremadamente radicalizado. Fue detenido el miércoles. El juez ha dictado para él prisión incondicional por pertenencia a organización terrorista. La fiscalía solicita para él prisión comunicada sin fianza por pertenencia a organización terrorista. Estaba en paro y pasaba muchas horas delante del ordenador. Mantenía contactos con el Daesh. En sus manos, manuales de adorctrinamiento e instrucciones para fabricar explosivos. Verbalizó su deseo de atentar pero no estaba en sus planes hacerlo de manera inminente. Los otros dos arrestados en la misma operación han quedado en libertad. Hacía 10 meses que la Guardia Civil los investigaba pero fue la Policia Nacional quien los detuvo. Tras su pista, estuvieron dos juzgados de la Audiencia Nacional, dos fiscales y dos cuerpos policiales, sin que se hubieran cruzado los datos. Cuando la Guardia Civil se dio cuenta, solicitó una reunión para coordinarse. Pero el juez Ismael Moreno ya había ordenado a la Policía el resgistro de su domicilio y su detención. Interior niega descoordinación y alega que los agentes detectaron indicios de peligrosidad extrema, lo que precipitó la operación autorizada por el juez.